AMOR, EROTISMO, PAZ Y RECONCILIACION. Entrevista de Zabier Hernández a John Jairo Ortiz, psicoanalista y Coordinador de la USE-UNAR

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A propósito del foro organizado para el día de mañana sobre  “amor, hipermodernidad y capitalismo: erotismo y sexualidad en nuestros días” por la Unidad de Salud Estudiantil de la Universidad de Nariño (USE), John Jairo Ortiz, psicoanalista y coordinador de esta Unidad, nos concedió esta entrevista especial para www.websur.net, sus excelentes respuestas dan pistas muy profundas de como el amor, la sexualidad y el erotismo, son claves humanas y sociales para asumir el postacuerdo, la construcción de paz y la reconciliación.

A quienes se interesen en el tema y quieran entablar comunicación con la Unidad de Salud Estudiantil de la Universidad de Nariño pueden acceder a su web en http://bienestar.udenar.edu.co/?page_id=37

Disfruten de esta otra visión olvidada pero talvez de las más importantes para nuestra sociedad. Editor Websur.net.

John Jairo Ortiz, psicoanalista y Coordinador de la USE-UNAR
John Jairo Ortiz, psicoanalista y Coordinador de la USE-UNAR

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AMOR, EROTISMO, PAZ Y RECONCILIACION. Entrevista de Zabier Hernández a John Jairo Ortiz, psicoanalista y Coordinador de la USE-UNAR

  1. ¿Qué es y que hace la Unidad de Salud Estudiantil de la UDENAR?

La Unidad de Salud Estudiantil de la Universidad de Nariño es una IPS de Primer Nivel perteneciente al sistema de Bienestar Universitario y es la encargada de brindar la atención primaria en salud a los estudiantes de la Universidad de Nariño, como son los servicios de medicina, odontología y psicología. Pero adicionalmente, tenemos la responsabilidad de coadyuvar a la formación integral de los estudiantes y comunidad universitaria en general a través de la implementación de planes y programas encaminados a promover la salud y a prevenir la enfermedad, enfocándonos en cuatro componentes: 1. Espacios Libres de Humo. 2. Zonas de Orientación Universitaria. 3. Amor, sexualidad y erotismo y 4. Convivencia. Estos cuatro ejes transversalizan todos nuestros esfuerzos y nos encontramos trabajando arduamente desde el año pasado en pensar una nueva Universidad a partir de ellos, porque creemos firmemente que una persona sana, en todo ámbito, es capaz de convivir mejor con los demás y es proclive a ser un mejor ciudadano. Por ello, la noción de salud no es solamente la ausencia de la enfermedad, sino una complejidad donde revisten todos los campos de manera multiaxial, donde aspectos como la tranquilidad, la paz y la calidez humana se reflejan en el trato con el otro, con eso otro de la diferencia, con aquel que tenemos que convivir y que la guerra nos ha llevado a establecer estructuras mentales violentas de aniquilación y no de convivencia con el que piensa diferente.

  1. ¿Para qué hablar de amor, del erotismo y de la sexualidad en estos tiempos de capitalismo extremo?

Precisamente por eso, porque estos tiempos del capitalismo extremo han arrancado del ser humano todo aquello que no debería tener valor y le puso un precio, hoy en día hay consumismos de sexualidad, de erotismos, y contrariamente a lo que pensaba Platón, el capitalismo extremo ha logrado hacer del amor un consumismo más. El capitalismo expropió del seno del hogar a la mujer madre, y le puso un valor a esta función tan noble, independientemente de las ideologizaciones y reflexiones a que puede dar lugar este ejemplo, los efectos reales en la sociedad son que no hay ninguna acción humana que no esté mediatizada por el dinero. En Italia por ejemplo el gobierno le paga salarios a las madres solteras para que cuiden a los niños, es un ejemplo preciso, y no se trata de machismos, que es otro tema, lo rescatable es que el capitalismo ha absorbido a la mayoría de actos humanos, aquellos que antaño no tenían un precio y les puso un valor de uso y es ahí donde nuestras noblezas fueron relegadas por los fetichismos monetarios. Son conocidos los casos donde hay mujeres que tienen hijos para recibir mayores beneficios del gobierno, subsidios, ayudas, pensiones, entre otros, convirtiendo así la maternidad en un negocio y dejando de ser así un acto de nobleza y de amor. Ese es uno de múltiples ejemplos que podría citar. Y es por eso que hay que dar un paso atrás y volver a hablar del amor y del erotismo, sacarlo del capitalismo y devolverlo a la gente a través de sus palabras, de sus discursos, darles la oportunidad de crear poemas y de hacer escritos; hombres y mujeres que regalen palabras nacidas del alma, no iphone`s, carros, apartamentos, peluches y fetiches del capitalismo. La mayoría de chicas que asisten a consulta psicológica hacen una queja frecuente: la impotencia de los hombres de hablar de amor, de referir una palabra amorosa, una frase tierna, de escribir algo suyo y donarlo al otro amado. Esta angustia es también debida al capitalismo y se la mira en muchos otros campos de la vida cotidiana, la imposibilidad de hablar de amor de las madres con sus hijos, entre compañeros de trabajo, con tu jefe. Escenarios que el capitalismo creó para expropiarnos la vida y arrancarnos las palabras… las palabras de amor.

  1. En Colombia donde un procurador niega la educación sexual a los niños, niñas y jóvenes ¿Tiene sentido hablar del amor y la sexualidad?

Es una lástima que haya personas individuales que, desde su singularidad subjetiva, sus prejuicios y su moralidad patologizada, utilicen su fuero y aprovechen las instituciones para politizar cuestiones que le pertenecen al pueblo. La figura de procurador existe hace mucho  y seguirá existiendo, pero Alejandro Ordoñez abandonará su lugar y vendrá otro, que piense distinto, igual o peor. Y eso es parte de nuestra realidad nacional, pero también es nuestra tarea: que debamos aprender todos, como sociedad, a distanciar a un funcionario público que tiene ciertas funciones en la sociedad, muy respetables, y separar a la persona que está ahí, aquella que tiene unas características de pensamiento muy personales y que no representan a la institución. Y de eso estamos muy lejos, sobre todo con la injerencia de los medios de comunicación que dan eco a las barrabasadas que ciertos hombres dicen y ponen a la institucionalidad como si fuera ella la que opinara al respecto. Por ejemplo, hay algunos medios de comunicación que cuando emiten noticias, en los subtítulos de las noticias o en las mismas narraciones de los periodistas, continúan llamando Presidente al senador Álvaro Uribe Vélez, y ya han pasado  casi 5 años, y la muletilla del Presidente Álvaro Uribe continúa ahí. Ello plantea un problema estructural, el cual no voy a bordar, y es cómo la ética personal influye en la política nacional, y eso es parte esencial de la política. Y por ello la política no deberían hacerla los políticos, deberían hacerlo los intelectuales y los académicos, y por eso, hay que retornar al campo educativo para que hablen los que saben, los que estudian, los que investigan, los que teorizan, y debemos olvidar a  los que opinan. En este sentido, la Universidad como espacio del conocimiento tiene el deber y la responsabilidad social de entregarle a la sociedad estos espacios de debate, desde lo académico y lo científico, al pueblo, y por qué no, también a los políticos, para que cuando hagan sus políticas, tengan bases firmes para hacerlo. Me gustaría tenerlo al procurador en este foro, escucharlo y darle la oportunidad de escuchar, ese es nuestro principio democrático. La sexualidad, el amor y el erotismo son parte esencial de la vida, donde confluyen prejuicios, intereses, el mercado mismo, y de eso hay que hablar, pero también es una praxis, con el día a día, con las imposibilidades que  plantean, con la soledad que encubre, y de eso también hay que hablar. Una persona que odia ¿Cómo le enseña amor a su hijo?; esa es la parte ética de la práctica del amor. Eso no lo enseña la escuela, eso se aprende en casa, porque la educación parte en casa, y sobre nuestros hogares afortunadamente no opina el procurador, pero desafortunadamente si llega su voz a través de un televisor, y eso es lo realmente preocupante.

  1. Algunos dicen que Colombia es uno de los países más felices del mundo ¿Será que en medio de la guerra el amor permanece?

Yo personalmente dudo de la palabra felicidad. La felicidad puede ser cualquier cosa, es un concepto ideológico del capitalismo, pero también tiene que ver con lo subjetivo. Que la mujer que has intentado conquistar desde hace años te dé un beso, puede darte esa felicidad, aunque ésta sea momentánea, aunque estés en la ruina, sin empleo y completamente endeudado. Yo voy, te pregunto, ¿eres feliz? “Por supuesto!” me vas a responder, “tengo la mujer de mi vida, lo importante no es lo material”, etc. Ahora, si estas mal, te sientes triste, se te acerca un desconocido y te pregunta ¿eres feliz? Posiblemente digas que no, pero antes de responder pensarás si no soy feliz soy un infeliz, y nosotros buscamos reconocimiento del otro, y que te reconozcan como un pobre infeliz no tiene mucho acervo. Entonces tenderás a decir que si, por muy deprimido que estés. Nuestras tristezas y nuestras soledades no son para todo el mundo y te quejas, sí, pero te quejas con conocidos, con los que puedes manipular, así que a un desconocido, es muy probable que le digas que si eres feliz y que todo marcha bien aunque todo vaya mal; eso que Althuser llama la ideología influye poderosísimamente en esa respuesta. Ahora existe la felicidad de la banalidad. Cuando a Pasto viene la ciudad de hierro existe algo que llaman la hora feliz. Y eso consiste en la disminución del valor del costo del ingreso a una hora que no va nadie, entonces comienzan a ir los menos acaudalados. Un concepto netamente mercantilista ¿Quiénes son? Familias de personas que ganan un mínimo, solo uno de los dos padres trabaja, no tienen casa, pagan arriendo, fían en la tienda, pero con todo eso, sacan el dinero para ir a la hora feliz, que parte de un concepto del mercado y aterriza en un momento de familia, de esos pocos que quedan porque el mismo capitalismo te ha expropiado ese tiempo de vida con la familia, y a esa hora, se le llama hora feliz. Le preguntas luego a esas personas si son felices, te responderán que sí, porque tienen lo necesario y para darse un gustito demás, aunque eso a final de mes se represente en una angustia adicional. Es la futilidad de “ese gustito demás” el que se lo promueve como felicidad, aunque el resto del mes estés angustiado, estresado y estés siendo explotado, y la guerra nace ahí y no hay que olvidarnos de eso. Entonces la ideología de la felicidad consiste en hacerte ver que todo marcha de maravilla, ahí donde todo anda mal. Tampoco digo que debemos andar tristes y cabizbajos todos los días. Pero es necesario un relativo equilibrio en los juicios de valor de las situaciones, no podemos estar felices de la explotación que vivimos, de los bajos salarios y arduas horas de trabajo que no terminan en la oficina sino que continúan en la casa. Tenemos derecho a estar tristes, a sentirnos solos de cuando en cuando, a llorar, a expresarnos como sujetos. Y también tenemos derecho a sonreír, a pasar con los amigos, a disfrutar de todas las cosas que nos brindan los que amamos y a compartir con los que no amamos tanto. Esa es la vida, esa parte de la convivencia y el irrespeto de esta norma de convivencia tan simple es lo que nos lleva a la guerra. Por supuesto que en la guerra hay muchos otros intereses, mas sistemáticos, mas estructurales, y que son poderosamente más mortíferos. Pero aunque la guerra sea sistemática, son los sujetos, con sus cuerpos individuales quienes la hacen. Un arma no se dispara sola, el objetivo de una bala no es la pared. ¿Quiénes van a la guerra? Personas que quieren defender la patria de aquellos con los que no pudo convivir, personas llenas de odio, de rencor, de anhelos de venganza, aquellos que no encuentran qué hacer con su vida para exponerla a la muerte. Hombres incapaces de amar, porque aman muy poco, porque aman en exceso, pero en definitiva porque aman mal. Hay guerras que se han hecho a nombre del amor, el amor no es uno solo, hay varias formas de amor, y el amor a la patria es uno de los amores más perjudiciales a la salud pública, y por eso se tiene que acabar. Sin embargo hay amores que deben perdurar, el amor de una madre por su hijo, de un padre por su hijo, de dos amantes por sus cuerpos, el amor de dos amigos, el amor por la literatura, el amor por la vida, esos amores deben perdurar, esos hay que propiciar y en esa vía hay que seguir cuando hablamos de paz, pero logarlo como sociedad es una batalla épica que debemos librar en adelante. La paz no está en un papel, la paz está en el punto donde aprendamos a vivir en la diferencia, aceptando al que piensa distinto, al que nos altera con su presencia, pero aún así, le respetamos su vida y su palabra.

  1. ¿Qué papel puede jugar la sexualidad, el erotismo y el amor en la perspectiva de la paz y el postacuerdo?

Para no repetir lo anterior diré que la sexualidad, el erotismo y el amor son parte integral de la vida, por mucho que algunos lo nieguen. Debemos desmitificar como sociedad que la novia de un hombre es un fusil. Generar un tipo de hombre y de mujer que quiera un cuerpo para leer sus erotismos, decodificar los enigmas de su piel a través de besos y caricias y no para destrozarlo, ese es el avance más grande de la cultura. Afortunadamente el amor, la sexualidad y el erotismo no dependen de un acuerdo. Con acuerdo o sin él, antes o después, están ahí y seguirán ahí. Lo que debemos procurar como sociedad es que experiencias tan lindas como el amor, la sexualidad y el erotismo, no sean absorbidos por el capitalismo, por el mercado o por las ideologías. Eso lacera su intención humana de construcción para devenir en fanatismos de destrucción. La guerra tenía normas en tiempos ancestrales donde primaba el respeto por el cuerpo del enemigo. En Colombia tenemos una guerra sin tregua, sin normas, donde la crueldad evidencia esa ruptura fundamental por el respeto del cuerpo del otro, y ahí pasamos del erotismo al thanatismo, donde la violencia estructural desde hace años destrozó nuestra ética y nuestros valores humanos y el fruto de todo ello se expresa en los actos de guerra. Aquí en Colombia no solo queremos acabar con el enemigo, sino denigrarlo a la máxima potencia como ser humano. Eso ya no es un acto de guerra, es un acto de crueldad y de desmoronamiento atroz de los valores sociales, de la pérdida de un proyecto de nación porque no sabemos compartir con nuestros hermanos la tierra del padre, porque eso significa Patria, y desafortunadamente como menos nos vemos es como hermanos, porque aprendimos a ver a nuestros hermanos como enemigos. Por eso el amor, la sexualidad y el erotismo cobran un interés especial, porque debemos descubrirnos nosotros mismos como nuevos seres humanos, para ser capaces de entregarnos al otro en el amor, y ser capaces de recibir al otro para amar y para desencontrarnos perpetuamente con él, y eso lo hacemos con aquellos que amamos y deberíamos hacerlo con aquellos que no, convivir en el desencuentro.

6 ¿Que tiene que ver y cuál es el papel del amor con la reconciliación?

Es una pregunta muy compleja. Si vamos estrictamente al campo del amor, nos reconciliamos con los que amamos. Una persona, si ama, es capaz de perdonar una infidelidad. Si no la ama, simplemente la dejará ir. No le importa. Es parte integral del desencuentro amoroso. Cuando una persona dice “Nos reconciliamos” hace alusión a la superación de un impasse propio de la relación amorosa. Puede incluir alguna lógica del perdón, que es un tema aún más complejo. Pero la reconciliación es la relativa superación de la dificultad, pero se la hace a nombre del amor. Ahora la reconciliación en un conflicto armado es mucho más complejo, partiendo que la reconciliación no se hace con quien amas, sino precisamente con quien detestas, quien fungió como enemigo, quien te causó un daño atroz, con quien batallaste y perseguiste para aniquilarlo y viceversa. Ahí no hay una lógica amorosa precisamente, sino todo lo contrario. Ahí el “amaos los unos a los otros” sufre un choque estructural, no podemos llegar con ideologías amorosas, que también las hay, con excombatientes o con víctimas del conflicto. Imponer amor para lograr perdón y reconciliación es una pésima vía; no podemos llegar con ellos como llega el maestro después de que Juanito se peleó con Pepito y decirles “Dense la mano”, acá hay una problemática mucho más abrumadora y será la función de organizaciones sociales en acopio con el Estado y sus Instituciones a través de políticas públicas muy bien formuladas que conlleven a realizar un trabajo de reconciliación; un trabajo en muchos aspectos, económico, social, psicológico, clínico, terapéutico y de memoria histórica; sobre este punto si hay que decir que el amor se queda corto, necesitamos tener un proyecto de nación, un trabajo sobre la ética y la moral en toda la sociedad que conlleve a reestructurar ese lazo con el otro, a redefinirlo en torno al respeto y aceptación por la diferencia, donde todos seamos responsables de lo que nos acontece, porque también siempre el otro es el malo, el que nos hace esto o aquello, pero es más ético revisar qué de lo que me pasa es mi responsabilidad y que parte tiene el otro, solo así podremos dialogar más objetivamente con ese otro, de lo contrario, siempre le echaremos la culpa al otro de lo que nos pasa, no saldremos de la queja perpetua, y así, la reconciliación con el otro, no solo en el conflicto armado, sino en todos los conflictos de la vida, se tornará imposible.

  1. Ustedes son un grupo que se preocupa por la salud, explícanos por favor esa relación salud y amor

Como lo referí antes, el amor es un campo muy extenso. El exceso de amor y la falta de amor producen daños muy peligrosos. Hablé del amor a la patria y los daños que produce. Oscar Wilde decía que el patriotismo es la máscara del perverso, habría que revisarlo, pero si son evidentes las catastróficas consecuencias del amor a la patria. Aquí todos hablan de salvar a la patria: políticos, policías, militares, guerrilleros, paramilitares, todos tienen una concepción de patria distinta y la aman como a su propia vida, por eso la exponen a nombre de ella y toman la vida del otro por la misma causa y todo enemigo de esa concepción de patria, merece morir. Ahí estamos frente a una ideología que une amor, fanatismo y patriotismo, que de persistir, se nos hará imposible la misión de reconciliación bajo un mismo proyecto de nación. Ahora, esos no son los únicos amores destructivos. Tenemos que dejar de idealizar al amor y por eso debates como este son fundamentales. El exceso de amor de una madre es catastrófico para el hijo. Para el psicoanálisis, por ejemplo, el exceso de amor materno produce un estrago subjetivo en el hijo irreparable, puede producir psicosis en cualquiera de sus variantes, la sobreprotección de una madre por su hijo en condición de discapacidad es igual de dañina, una madre que sobreprotege a su hijo sin ninguna condición especial es lasciva también, son madres que le roban la autonomía  a sus hijos, les impiden crecer y caminar solos por la vida y eso se refleja en la vida amorosa adulta. Cuántos hombres y mujeres celosos son incapaces de amar porque tienen como modelo el amor de mamá. El amor de mamá es infinito y eterno, no acaba, y si esperas que un hombre o una mujer te de ese mismo tipo de amor incondicional te chocarás contra la vida, ningún amor te será suficiente y vivirás en eterna insatisfacción frente al amor y en consecuencia, con continuos fracasos de pareja, porque pides algo imposible, le pides a tu pareja un amor de tipo maternal. Por eso hay que hablar de ello, que una madre no debe amar incondicionalmente a su hijo, que debe imponerle reglas, que debe poner límites y eso es más formativo para la vida. Cuantas madres y padres de hoy dicen “Yo le voy a  dar todo a mi hijo”, esa posición es dañina, a los hijos no hay que darles todo, hay que enseñarles que nunca van a tener todo en la vida. A esos padres que dan todo les pregunto, “y bueno, ustedes les dan todo hoy, un conjunto de juguetes, tecnologías, los más finos y costosos, pero cuando su hijo crezca llegue  a la pubertad y se enamore y esa chica o chico les diga que no, ¿se la van a comprar también?”; ese es el punto de la vida, eso irrefrenable de la vida que necesariamente te va a frustrar, porque no puedes tenerlo todo en la vida, y esa forma de pensar también es producto del capitalismo, que todo lo puedes obtener con dinero, pero hay muchas cosas que afortunadamente el dinero aún no puede comprar, como ese No de una mujer. Por eso hay que amar sanamente, con límites, pensando en el otro, pero también en uno mismo y en la realidad que nos condiciona. Por eso el vínculo entre amor y salud es muy estrecho, el amor puede producir enfermedad, agresiones, violencias, y de eso tenemos que hablar.

  1. ¿Creen ustedes que aquel que no se entrega al amor, que no desarrolla una sexualidad plena y abierta y  niega las sensaciones eróticas ¿es más propenso a la guerra y al conflicto?

Definitivamente. Aquel que se niega al amor y a la sexualidad es más propenso a hacer la guerra y a matar. Pero como lo referí anteriormente, aquel que no ama bien también es capaz de matar, si no aquel hombre celoso que encuentra a su mujer con otro, no mataría, pero termina asesinando. También las mujeres. No es cuestión de machismos o feminismos, es nuestra imposibilidad de confrontarnos con el desamor y con el deseo del otro donde no siempre cabemos y ahí es donde debemos formar a nuestros hijos, que no siempre vamos a ser amados o deseaos por el otro y que debemos aprender a vivir con esa insatisfacción. Las teorizaciones al respecto son varias, me extendería muchísimo para explicarlo, pero por principio aquel que no ama sanamente se entregará al conflicto sin reparo. Freud tiene una frase hermosa que dice “Aquel que ama, sufre; el que no ama, enferma”, eso es lo que los clínicos encontramos en nuestros pacientes todos los días, el sufrimiento porque se entregaron al amor y, como siempre pedimos demás en el amor, salimos en déficit, en pérdida y en consecuencia en insatisfacción con el dolor concomitante.  Exigimos de más en el amor y exigimos compañía perpetua, no soportamos la soledad, no sabemos estar solos. Por otro lado el que no se arriesga al sufrimiento del amor se entrega a otro tipo de tendencias que por lo general no son las más sanas. El guerrero usualmente está en disposición de dejar a su mujer, a sus hijos para ir a la guerra, habría que analizar hasta qué punto esto es sano en un individuo, o si es otro escenario para escapar del amor y del enigma fundamental que es una mujer y la angustia que el enfrentamiento con ese enigma produce.

9 ¿No les han dicho que están locos hablando de estos temas cuando una gran mayoría quisiera que la universidad les hablara de soluciones concretas a problemas concretos?  

Sí, lo han dicho, otros aún lo sostienen, y otros son mucho más agresivos, pero bueno, hay que ser consecuentes con lo que hablamos y practicar lo que decimos, eso es parte de la vida y tenemos que vivir con ello, en el respeto hacia lo que dicen y hacia quienes lo dicen y espacios como estos nos permiten dialogar con ellos. Pero si cabe reflexionar esa cuestión de la inmediatez que mencionas. Lastimosamente la ciencia no es pura, esta infestada de capitalismo, es más, la ciencia sirve al capitalismo y en consecuencia, la ciencia al estar en la Universidad la ha infestado de capitalismo también y las ha convertido en empresas. Ese es otro punto que habría que reflexionar en una situación posterior. Pero la Universidad no puede estar al servicio de la inmediatez consumista, porque esa inmediatez es del consumismo propio del capitalismo salvaje. Tener la solución a los problemas de la vida en la palma de la mano y a la orden del día, eso es lo que el capitalismo nos hace creer: tienes un problema de sobrepeso: te vendo la solución, tienes un problema con tu cuerpo?, te vendo la solución, los hombres no te miran? Te vendo la solución, las mujeres no salen contigo?, te vendo la solución, tu inteligencia no es tan amplia? Te vendo la solución. Es una desfachatez pensar que una píldora te va a elevar la inteligencia. La inteligencia es el producto de tu vida, tus experiencias, tus encuentros con el otro y sus desencuentros, como confrontaste tus problemas y los superaste, lo que los libros te han enseñado, los diálogos con los autores de tu vida, es imposible que una píldora condense todo eso, o que salga una capsula con las obras completas de Dostoievski o Saramago. Las lecturas y experiencias que no recorriste en tu vida no las vas a compensar nunca y no existirá jamás pastilla alguna que las reemplace. Pero el capitalismo y el mercado te hacen creer que sí, ese es un problema, y que la Universidad responda de acuerdo a eso es un problema aún más grave. La Universidad es un lugar  de pensamiento, de reflexión, de diálogo, es el lapso necesario, es esa pausa al capitalismo, sin prisa, sin inmediatez. Hay que pensar, tomémonos nuestro tiempo, las buenas respuestas suceden a buenas preguntas y eso conlleva tiempo. ¿Por qué tenerle miedo al paso del tiempo?, eso es otra manía del capitalismo, el aquí y el ahora, el pavor a la vejes por ejemplo, todas son ideas provenientes de esa ideología capitalista tan funesta que nos mata aún más que el mismo paso del tiempo. Como decía Borges, hay que aprender a caminar más despacio por la vida, disfrutar de las cosas del mundo a nuestro tiempo, a nuestro ritmo y sin prisa.

  1. ¿Que aspiran a que salga de este foro?

De este foro esperamos palabras, palabras de todos lados y por todas partes, esperamos ampliar perspectivas, que amplíen las nuestras con visiones distintas, con discursos diferentes, hacer esa pausa tan necesaria de este mundo que gira tan a prisa y detenernos a conversar. Hay personas que dicen que el tiempo se les pasa muy rápido, que apenas se dan cuenta y ya es navidad. Pero ¿Cómo no va a llegar más rápido la navidad si llega en octubre?, antes la navidad era en diciembre, ahora desde octubre ya te venden las series, el papel pesebre, el pesebre, las luces de adorno, te las venden, y en consecuencia, quien precipita la navidad?, el capitalismo. No es que el tiempo pase más rápido, es que el capitalismo nos empuja a una cascada de desenfreno y la cuestión de la navidad es un buen ejemplo. Por eso, en temas como el amor, la sexualidad y el erotismo no debemos caer en respuestas inmediatas, que la mayoría de las veces son insensatas; debemos detenernos, conversarlas, reflexionarlas con calma, escucharnos entre todos y con todo estos argumentos, poder construir políticas que nos lleven hacia una convivencia más plena y a una redefinición de un proyecto de nación inspirada en la praxis de una ética de la convivencia con los que son como nosotros, pero  fundamentalmente con quienes no son como nosotros.

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