CORREGIMIENTO COFANIA JARDINES DE SUCUMBÍOS, ¿un territorio intercultural en el municipio de Ipiales, Nariño? Por: Aquileo Mosquera. En PRENSA RURAL.

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Por: Aquileo Mosquera

La Fundación el Progreso de Jardines de Sucumbíos fue creada el 17 de octubre del año 2003 con el objetivo de unificar a las comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes y emprender la lucha por la defensa de la vida y del territorio.

Surge en un momento muy difícil ya que estaba en plena ejecución el Plan Colombia, una supuesta lucha en contra del narcotráfico y el terrorismo. Para su fortalecimiento fue necesario emprender un proceso formativo para sus asociados, el cual se desarrolló en escuelas de formación político organizativo, derechos humanos, economía campesina, entre otros temas.

Con la llegada de los paramilitares al municipio del Valle del Guamuez, Puerto Colón, San Miguel, Orito y Puerto Asís, empieza una ola de asesinatos y desplazamientos, convirtiendo las veredas: La libertad, Sucumbíos y el Empalme en verdaderos campos de batalla. Las casas se convirtieron en las trincheras de soldados y guerrilleros de las FARC-EP del frente 48. Además el Plan Colombia nos trajo a la región una base militar para “cuidar el pozo petrolero” ubicado en la vereda el Empalme de la Empresa de Ecopetrol, intensificando con ello los combates.

El desplazamiento del campesinado, especialmente de los pueblos indígenas y de las negritudes, a las cabeceras municipales donde había presencia paramilitar era desafiar la muerte. La persona que no era ampliamente reconocida en estos pueblos era fácilmente asesinada. El claro ejemplo fue que en este mismo año fue asesinado el tesorero de la fundación Juan Clímaco Ortiz en el municipio de Orito.

Después de hacer un gran trabajo de relacionamiento en el departamento del Putumayo y en Bogotá, se logró tener comunicación con compañeros de Fensuagro quienes asesoraron a los directivos de la fundación. Posteriormente se solicitó afiliarse a esta federación sindical. Esta solicitud de afiliación fue aprobada y desde ese entonces somos fensuagristas. El apoyo recibido desde esta organización ha sido en talleres y escuelas de formación político organizativo para los dirigentes de las juntas de acción comunal y consejos comunitarios. Esto permitió instalar en el territorio una capacidad organizativa y posteriormente el acercamiento a los pueblos indígenas awa, cofan, nasa y pastos.
Esta organización permitió frenar un poco la violación de los derechos humanos que había por parte de la fuerza pública encabezada por el ejército nacional. En el 2006 se conformaron dos consejos comunitarios, Nueva Esperanza y Nuevo Renacer de las veredas San José de los Pinos y Ranchería y emprenden el trabajo de articulación con la fundación y en conjunto con los pueblos indígenas.

La fundación participó de la conformación de la mesa departamental de organizaciones sociales del departamento del Putumayo en el año 2006. Al día de hoy se mantiene como una mesa regional de organizaciones sociales del Putumayo, Baja Bota Caucana de Piamonte, Cauca y Cofania Jardines de Sucumbíos de Ipiales Nariño (MEROS).

Es así que después de múltiples reuniones con todas las comunidades del corregimiento convocadas por la fundación logramos entender que la fórmula para la defensa de la vida y el territorio era la construcción de la unidad entre los pueblos. Este proceso organizativo condujo a que a finales del año 2009 se gestara la primera movilización en el corregimiento porque ese territorio era administrado económicamente por el municipio de Orito del departamento del Putumayo y jurídicamente por el departamento de Nariño. La alcaldesa del municipio de Orito era Argenis Velásquez quien manifestó no poder invertir en el territorio porque era peculado invertir de un departamento a otro pues jurídicamente ese territorio era del departamento de Nariño, municipio de Ipiales. Fueron más de 15 días de movilización y paro insistiéndole al departamento del Putumayo y Nariño, pero al fin la gran gestión de los directivos de la fundación logró que la administración del departamento de Nariño asistiera al llamado para definir quien iba a responder por las inversiones en el territorio.

Se desplazó una delegación del departamento de Nariño al corregimiento, encabezada por el gobernador en ese entonces Antonio Navarro Wolf. A la asamblea llegaron más de 800 personas y Navarro se comprometió a hacer las inversiones necesarias para suplir las necesidades más sentidas de la población que históricamente ha vivido en el abandono del Estado. Los acuerdos a los que se llegaron fueron los siguientes: reubicación del colegio que estaba al lado de la base militar; en salud, dotación del puesto de salud, inversión en vías; en proyectos productivos, titulación colectiva de las tierras para las comunidades negras y de resguardos para los pueblos indígenas, un tema muy difícil pues todos queríamos ser dueños de las tierras. De esta forma se pudieron conseguir los recursos con el gobernador para los estudios y titulación para 3 consejos comunitarios y 3 pueblos indígenas, pasto, awa y nasa.

Después de varias reuniones convocadas por la fundación, cosa que no fue fácil, logramos ponernos de acuerdo pues no había otra acción que repartirnos las tierras y hacerlas titular o seguir sin nada. Este gran éxito conseguido entre las comunidades obligó al Incoder a hacer el procedimiento del estudio socio económico para la titulación. En el año 2010 se conformó el otro consejo comunitario Liberación y Futuro y el Cabildo del pueblo Inga se conformó en cabildo pero sin tierras.

A finales del año 2010 gestionamos un proyecto con Ecopetrol y logramos formular el Plan de Desarrollo Integral de Sucumbíos que nos ha permitido la planificación en el territorio. Podemos decir que las directivas de los pueblos étnicos y juntas de acción comunal somos el congreso de Sucumbíos. Todos los recursos de inversión para el corregimiento asignado por cualquier entidad pública o privada se distribuyen en asamblea de acuerdo a las necesidades y prioridades del territorio.

En mayo del 2014 construimos las normas de convivencia del corregimiento con el fin de darle buen uso a los bienes naturales, la defensa y protección del territorio, las sanas convivencias interfamiliares y el respeto de la propiedad individual y colectiva de las comunidades. Podemos decir que Sucumbíos es un territorio de paz y esperanza, interétnico e intercultural.

Hoy en el corregimiento contamos con: el puesto de salud dotado, un médico permanente por 20 días en el mes, una ambulancia, un laboratorio clínico, auxiliar de enfermería, odontóloga, regente de farmacia, un colegio con internado, la implementación de 100 fincas agroproductivas para 100 familias, y el mejoramiento de vías. Además habitamos cinco pueblos indígenas Awa, Nasa, Pastos, Cofán e Inga, tres consejos comunitarios, los cuales son Nueva Esperanza, Nuevo Renacer, Liberación y Futuro, una asociación de comunidades negras, 11 juntas de acción comunal de las veredas la Playa. Sucumbíos, La Libertad, El Empalme, Brisas de Rumiyaco, Fronteras del Amarradero, Paraiso de Sapoyaco, Nueva Argentina, Gavilanes, Alto Amarradero y Santa Lucia, la Fundación el Progreso y una asociación de víctimas y otra de desplazados.

Tomado de http://prensarural.org/spip/spip.php?article21589 Jueves 1ro de junio de 2017

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