DEL ARTE DE LA GUERRA AL ARTE DE LA PAZ. Por: Zabier Hernández Buelvas.

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Por: Zabier Hernández Buelvas.

Los poderes tradicionales y del Estado, buscan devorar con ansias de depredador las posibilidades de la paz.

El incesante movimiento social y alternativo lucha por sostener el proceso con todas las capacidades posibles, con todos los aprendizajes de la larga experiencia de lucha histórica del pueblo y sus organizaciones y los procesos, pero también de unión y creatividad de los pueblos latinoamericanos y bolivarianos que hoy sostienen los procesos sociales alternativos en curso.

Lo iniciado con los diálogos y la firma de los acuerdos en Colombia, es una especie de criatura de crecimiento lento, amorfo y fustigantemente complejo. Sostener la perspectiva benéfica de los acuerdos, su rol de apertura a reformas que permitan construcción y correlación de fuerza social y política favorable a los sectores excluidos históricamente, requiere activar todas las capacidades transformadoras del pueblo, entre ellas el arte y la cultura como avanzada del pensamiento humanista y revolucionario.

El momento actual se expresa a través de una complejidad tal, que rompe las posibilidades de pensar situaciones en blanco y negro, lo que no debe confundirse con no tener posición, complejidad que solo el arte y la literatura en una relación dialéctica con la política y la teoría es capaz de asumir y reelaborar para dar sentido a una identidad alternativa y de cambio, como respuesta creativa e innovadora ante la crisis de la guerra, del modelo neoliberal y del renacimiento de la ideas regeneradoras conservadoras y de nueva estirpe confesional.

Los acuerdos de la Habana buscan cerrar el ciclo del “arte de la guerra” y abrir uno nuevo, “el arte de la paz” dicho sea de paso, mucho más complejo y lleno de crisis cortas y cíclicas, de las cuales surgen nuevas opciones de soluciones y vías de avance, que muestran el potencial transformador de los acuerdos. La complejidad referida, nos plantea retos como la construcción simultanea de una cultura de la oposición antagónica y movilizadora y un aprendizaje del gobierno alternativo, y de izquierda o la aplicación de ejercicios institucionales y gubernamentales ligados a dinámicas de alta participación social, comunitaria, diversa y de unidad y confluencia en medio de la diferencia de todos los sectores que están genuinamente por consolidar la paz con justicia social.

El arte, la literatura y la cultura no son ayudantías del pensamiento y la acción, el rol que asumen no es accesorio, ni complementario, ni mucho menos herramienta útil del mensaje político, son el pensamiento y la acción misma que transforma el presente, El arte, la literatura y la cultura son el programa mismo de cambio que construye vida ante la maquinaria de la muerte, en ellos anidan las claves para encausar el conflicto hacia una síntesis dialéctica constructiva y no destructiva.

Pero así mismo, el arte, la literatura y la cultura exigen. Sus claves no serán dadas de manera exotérica ni espontanea, encontrarlas y sobre todo, saberlas potencializar hacia el cambio, requiere estudio, método, experimentación, riesgo, atrevimiento y práxis. Requiere al mismo tiempo la combinación adecuada de expresiones, formatos, escenarios y estilos.

A esto nos enfrentamos. El frente cultural, o más bien el proceso de arte y cultura para el cambio hacia la paz con justicia social, no es un listado de eventos, no es un cronograma ni una presentación, es ante todo la exigencia de una nueva visión del arte y la cultura, una nueva visión del rol del artista y su arte, en una sociedad que necesita romper las lógicas de la guerra expresadas en lenguajes de guerra y de exclusión y sobre ellas construir el lenguaje de la inclusión y el reconocimiento del otro diferente y diverso, una simbología y una literalidad de la convivencia pacífica, para construir un nuevo imaginario de vida y sociedad en el posacuerdo.

¿Tiene algo que decir y hacer el arte, la literatura y la cultura en los temas y procesos esenciales y fundamentales de construcción social y política de paz en los territorios? Temas y procesos como la participación de las comunidades, la democratización de las instituciones y la vigilancia de los recursos y las políticas públicas, la lucha contra la corrupción, los programas y proceso de accesos a tierras, de construcción de vías, de escuelas y salud. Si no tiene nada que decir y hacer, si creemos que estos es para los políticos, entonces el arte, la literatura y la cultura están muertas.  El arte, la literatura y la cultura encuentran sentido en los procesos de la gente y sus territorios. lo demás son premios, ferias y espectáculos.

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