DOLOR, RABIA, RESISTENCIA Y PERSITENCIA EN LA PAZ. Por: Zabier Hernandez

0

Por: Zabier Hernandez*

Jair Cortez asesinado ayer, 6 campesinos asesinados y 22 heridos el 5 de octubre pasado, una Misión Humanitaria Gubernamental Internacional y de Defensores Derechos Humanos hostigada por la Policía, 6 excombatientes de las Farc, pertenecientes al antiguo frente 29 asesinados ayer en el sector de San José del Tapaje municipio de El Charco, una comunidad atemorizada, un territorio abandonado a la suerte del más fuerte, una zona veredal indefensa a merced de los incumplimientos del Gobierno Nacional, más de 15 grupos armados paramilitares narcotraficantes e ilegales disputándose el territorio, 23 mil hectáreas de coca sembradas, 12 mil hectáreas de monocultivo de Palma Aceitera y una pobreza económica estructural. Este es el Tumaco que el Gobierno y el Estado Colombiano no quiere ver y entender.

En medio de todo, un Consejo Comunitario de Alto Mira y Frontera que ha luchado por el territorio desde hace décadas, que ha puesto muchos muertos y que debe ser reparado en medio del dolor, la rabia, la resistencia y la persistencia por la paz.

Jair es otra cuota de sangre, de sacrificio, como les han obligado a poner a los indígenas y campesinos para lograr que el país y el Estado Colombiano pongan sus ojos en estas tierras nobles, fértiles y de gente buena e inocente bañadas de ríos y mares.

¿Qué podemos hacer? ¿Cómo cambiar esta estela de muerte? ¿Cómo obligar (a estas alturas yo no hay otra palabra) obligar a que cumplan con lo mandatado en los acuerdos firmados? ¿Cómo hacer prevalecer la esperanza ante el desazón de un Estado Incapaz de garantizar la seguridad y la vida de sus gobernados?

Quisiera tener la fórmula mágica, pero sabemos que más allá del dolor urgente del asesinato de los nuestros, la realidad nos impone asumir un proceso, de conciencia, de deponer tensiones en medio de la diversidad y construir en corto ý mediano plazo la unión de todos y todas. Una unión férrea de nariñenses afros, indígenas, campesinos y habitantes urbanos, una unión política territorial, un gobierno propio multi e intercultural que enseñe al país y al mundo que se puede vivir y hacer política sin armas.

No hay de otra que asumir la dirección política, colectiva, democrática y autónoma del territorio y del país, hacer prevalecer el derecho a la vida, a la tierra y el trabajo por encima de las metas y los intereses foráneos.

La indiferencia y la inmovilidad no es una opción para los pastusos y nariñenses. Nuestros afros, indígenas y campesinos necesitan y deben contar con los habitantes urbanos de las principales ciudades del Departamento.

Nariñenses de este sur, pacífico amazónico llegó el momento de organizarnos, movilizarnos y asumir nuestro propio destino. Estas muertes de nuestra gente no pueden ser en vano. No más gobiernos de guerra, no más corrupción, no más fuerza pública violenta y contra el pueblo, no más gobiernos ineptos, no más abandono y soledad. Nosotros mismos haremos nuestra propia redención.


Aquí en Nariño, desde Pasto hasta Iscuandé, desde Tumaco hasta la Cruz, prendamos la llama que desde el sur irradie esperanza y ejemplo de paz con justicia social. Vamos a levantarnos con la fuerza pacífica y transformadora. La muerte no vencerá. Por la MEMORIA DE JAIR CORTEZ, INDIGENAS, AFRODESCENDIENTES Y TRABAJADORES DEL CAMPO Y LA CIUDAD. POR LA VIDA Y LA PAZ.

!Con  dolor y  rabia por todos nuestros muertos, ni un minuto de silencio, toda una vida de lucha, trabajo y unidad¡

*Zabier Hernández Buelvas.
Comisionado de Paz de Pasto.
Comunista, Poeta y Defensor de DH.

Dejar respuesta