EL SOFISMA EN NARIÑO. Por: Edwin Rosero Casanova.

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Panorámica de Cumbal. Foto Zabier Hernández

EL SOFISMA EN NARIÑO. Por: Edwin Rosero Casanova. Especial para www.websur.net

Parodiando el párrafo inicial del manifiesto comunista, “Un fantasma recorre a Europa: el fantasma del comunismo”. Nariño tiene el suyo, “Un sofisma recorre Nariño: “nuestro atraso, es por el olvido del gobierno central”.

Ha hecho carrera y nos hemos acostumbrado que el desarrollo del departamento dependa exclusivamente de Bogotá. Nos hemos auto victimizado, puesto una barrera invisible, que lo único que ha conseguido es no explorar, incentivar o generar entornos nuevos de emprendimientos económicos, sociales, culturales y políticos. Escéptico a ese mito urbano y rural, sospecho que el “atraso” o la indiferencia del gobierno central es más de tipo económico. Asimismo, estamos siempre vigilados y medidos por indicadores económicos internos y externos, uno fundamental es la participación del PIB al país.

No pretendo ser economista ni exponer términos econométricos que dificultarían la dirección de estos párrafos. En efecto, podremos lanzar una hipótesis de cómo se toma una decisión económica en el gobierno. Sospecho que la participación del PIB de Nariño influye considerablemente a la hora de priorizar recursos, obras de infraestructura, inversiones extras…etc. El aporte de Nariño al PIB nacional es de 1,6 %; en palabras de un economista y con una frase lapidaria dice, – no somos productivos.

El ultimo Informe Departamental de Competitividad – IDC  2018, trae muchas revelaciones, datos que analizar y qué deberían alarmar a las entidades gubernamentales públicas y privadas. En términos generales Nariño obtiene puntajes irrisorios que ayuda a confirmar que somos un departamento atrasado y estamos a años luz de poner a funcionar nuestro aparato productivo, ser más competitivos, tener mayor transferencia de tecnología y mejorar sustancialmente nuestra infraestructura. Se ha avanzado en muchas cosas; Pasto, ha tenido un cambio sustancial. Todo no es pesimismo y atraso.

Desde el 2015 el departamento ocupa el puesto 19 de 27 y el puntaje más alto 4,33 corresponde al año 2018. Más allá del posicionamiento en el ranking, el IDC deber ser una herramienta para un conocimiento práctico de los problemas, priorización de los mismos, realizar gestiones y toma de decisiones. No hay espacio para las concepciones ideológicas y objetivos grandilocuentes.

Los indicadores (pilares) evaluados son 10, agrupados en tres grupos: condiciones básicas, eficiencia y sofisticación e innovación. El pilar Infraestructura puesto 23 de 27 con puntaje de 2,93 hace referencia a servicios públicos, conectividad e infraestructura TIC; El pilar salud puesto 24 de 27 con puntaje 4,50 hace referencia a cobertura de salud, primera infancia y calidad en salud. Los pilares Instituciones y Sostenibilidad Ambiental son los mejores evaluados puestos 18 y 14 respectivamente. Otro pilar aceptable Educación superior y capacitación puesto 14 de 27 hace referencia a cobertura educativa superior, calidad en educación superior y bilingüismo.

Estos informes reflejan el estado actual del sistema nervioso del departamento. Finalmente, son muchos los actores involucrados con la una cabeza visible, la del gobernador.

Nota: ad portas de elecciones regionales 2019, es imperativo que los planes de desarrollo 2020-2023 vayan en dirección a eliminar ese sofisma dañino que nos han inculcado por décadas.

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