Francisco Pizarro-Salahonda POBREZA Vrs. ELECCIONES. Por: Zabier Hernández Buelvas.

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Francisco Pizarro-Salahonda, es un municipio que queda en la Isla del Gallo Costa Pacífica Nariñenses,  a 30 kilómetros de Tumaco y a 442 de San Juan de Pasto Capital del Departamento.

492 años después de haber sido  fundado los habitantes de este olvidado municipio, descendientes de antiguos  negros cimarrones  fugados de la esclavitud en las minas de oro, siguen luchando por su libertad y dignidad.

La comunidad hastiada del abandono y la falta de servicios públicos básicos, vieron en la coyuntura lectoral una oportunidad para visibilizar la grave crisis humanitaria y social. El NBI está en el 73,27. No hay un acueducto que provea agua potable viviendo en medio de fuentes de aguas, no hay alcantarillado, y llevan 6 meses sin servicio de energía, este último aspecto es inaceptable teniendo en cuenta que la interconexión eléctrica que va desde Guapi pasando por todos los municipios del pacifico nariñense y llega a la Salahonda está lista, solo para activar el interruptor, pero nada que se concreta esta gran ilusión de los salahondeños.

La corrupción de las administraciones locales ha sido la constante. Pequeñas obras como un pequeño puerto que costó 7 mil millones de pesos, un servicio de salud deficiente sin medicamentos en la ESE municipal  y la tala permanente del bosque antiguo que la rodea, son parte de la crisis que hoy viven estas comunidades.

El municipio padece los mismos males del resto de municipios, una ausencia total de su alcalde como primera autoridad. Es de conocimiento público que la gran mayoría de alcaldes de la costa pacífica nariñense gobiernan  desde Cali o en el mejor de los casos desde Pasto o Tumaco, produciendo fenómenos de ingobernabilidad y de falta de presencia institucional permanente. Hasta ayer  el alcalde, Ángel Miro Moreno Montaño no ha hecho presencia,  ni el Gobernador de Nariño, ni ninguna autoridad Nacional han hecho presencia y el comité de paro no ha obtenido respuesta a sus peticiones.

Y es que las elecciones no se pueden seguir desarrollando sobre la pobreza, miseria y abandono de las comunidades. Salahonda se negó a participar de un proceso electoral que no incide en nada en un cambio benéfico para sus habitantes, los salahondeños se cansaron de las promesas de politiqueros y corruptos que en cada elección prometen, incumplen y empeoran su situación social y económica. De allí, el pasado 11 de marzo no salió ni un voto para ningún candidato, lección de firmeza y valentía de una comunidad cansada del saqueo y el abandono.

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