MARX, BUTÁN Y LA FELICIDAD. Por: Sofía De La Hoz Terán

0

Por: Sofía De La Hoz Terán.Rostro Sofia

Bután es el país donde la riqueza interna se mide por la felicidad de sus habitantes, para esto el gobierno toma en cuenta la acumulación de bienestar que se produce, a través de lo que han determinado como los 4 pilares definidos en: 1. Un desarrollo socioeconómico sostenible y equitativo. 2. La preservación y promoción de la cultura. 3. La conservación del medio ambiente. 4. El buen gobierno. Esta decisión fue tomada por Jimque Singye Wangchuck hace más de 41 años cuando fue erigido rey y en su discurso de posesión anunció que: La felicidad interior bruta sería en adelante mucho más importante que el producto interno bruto.

En diciembre de 2005, el rey anunció que abdicaría a favor de su primogénito y hacer transición a un sistema democrático, en 2008, los butaneses después de varios años de un proceso constituyente, proclamaron su primera  constitución la cual en su artículo 9.2 establece: “El Estado se esforzará en promover las condiciones que permitan la consecución de la felicidad interior bruta”.

En este ejemplo  vemos un modelo real, actual y sostenible alternativo al capitalismo, donde el desarrollo económico va de la mano con el desarrollo del ser humano, para construir de esta forma un nuevo modelo de sociedad, donde el hombre es  el centro y no la acumulación de capital tal como lo planteara Carlos Marx quien a propósito de este día fecha de su nacimiento (5 de mayo. 1818) recordamos junto a su más valiosa enseñanza, que se dirige a hacer del ser humano el centro del desarrollo social.

Marx quien realizó aportes valiosos en áreas como: educación, Antropología, Sociología, filosofía, administración y por supuesto economía en la cual creó la  teoría del valor-trabajo hizo del hombre y su desarrollo pleno el eje central, para el logro de un nuevo modelo social.

La filosofía de Marx, se centra en la búsqueda de  la emancipación  del hombre,  el cual en el sistema capitalista es cosificado, convirtiéndolo en una pieza más del modelo de producción; el llamado de Marx en un enfoque claro, a reaccionar con medidas, principios y un análisis científico que conlleve a prácticas que se levanten  contra la deshumanización.

Por esto, tomando como fundamento la teoría marxista, y partiendo desde Erich Fromm, concebimos al hombre como el ser capaz de transformarse a sí mismo, de apropiarse de forma dialéctica de valores nuevos, de interpretar y transformar la realidad, al tiempo que enriquece su propia esencia. Un hombre que pueda auto valorarse deliberadamente como sujeto y objeto del desarrollo; para esto se hace necesario aplicar la teoría de Marx respecto al trabajo que lo plantea como el vínculo del hombre con la naturaleza y sus recursos, el cual le permite, desarrollarse, expresarse y crear.

Se hace clave volver a la esencia Marxista que ha desafiado siempre a quienes dicen seguirla para enfocarse en desarrollar en sí mismos y en otros estos principios básicos, sólo así valdrá la pena el planteamiento de modelos alternativos, de lo contrario veremos de continuo levantarse fugaces esperanzas que luego se convierten en humo, fruto de la no transformación en lo que Marx llamó la súper estructura que en palabras simples se traduce en un cambio real de concepciones en cuanto a la forma que se aplica  la ciencia, la filosofía, el arte, el derecho y las instituciones políticas y jurídicas.

Repensando y replanteando estos aspectos es posible que desde las realidades propias de cada Nación de cada región se posibiliten modelos autóctonos que como en el caso de Butan redunden en realidades que se desmarquen de los conceptos neoliberales que llamándose a sí mismos el “Fin de la historia” quisieron implantarse en el imaginario colectivo, como la última y legítima alternativa quedando obsoletos a tan sólo diez años de proclamarse, permitiéndole al gran Marx reafirmarse en su vigencia desde su humanismo como alternativa coherente y actual después de dos siglos.

Dejar respuesta