MARX EN EL CINE: EL JOVEN KARL MARX (2017). Por la recuperación de un mundo humano. Por: Luis Carlos Muñoz Sarmiento

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Por: Luis Carlos Muñoz Sarmiento. Rebelión

200 años del nacimiento de Karl Marx y 170 años de la publicación del Manifiesto del Partido Comunista

Que se trate de paisaje, o que se trate de lo que se llame urbano: lo  fundamental es el hombre, y donde esté el hombre ahí está lo esencial.

ARNOLDO PALACIOS

Es posible que mañana muera y en la tierra no quedará nadie que me haya comprendido por completo. Unos me considerarán mejor y otros peor de lo que soy. Algunos dirán que era una buena persona; otros, que era un canalla. Pero las dos opiniones serán igualmente equivocadas.

MIJAÍL LERMONTOV

La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas.

KARL MARX

Confieso que lo que me animó a escribir este ensayo sobre Marx y el cine con base en El joven Karl Marx (2017), del haitiano Raoul Peck, el mismo de Lumumba (2000), fue la lectura de tres artículos de la serie sobre los 200 años del nacimiento de Marx y los 170 del Manifiesto ComunistaLa tiranía del mercado de las emociones, de Marco Cortés; La lucha como idea de felicidad, de Fernando Araújo; y Darle valor a lo humano, de Manuela Cano. En el primero, la motivación partió del paralelo establecido por la lucha entre el mundo de la razón/lucidez y la manipulación de la emoción por el consumo; en el segundo, del acto noble de querer hacer corresponder la idea de felicidad con el acto de luchar, rabiar y resistir en pos de un sentido para la vida; en el tercero, de la inevitable necesidad de recuperar el factor humano perdido en el caos mediático y consumista: perdido por el fetiche de la mercancía y de los objetos, de los que siempre hay que dudar, lo que implica un combate denodado contra lo material, contra la alienación, contra el extravío existencial.

Dichos textos marcan el derrotero de este ensayo: el filme de Peck enfoca y ancla su sentido, justo, en darles uno hondamente humano a los roles de Marx y Engels y de Jenny y Mary, a través no de un comercial Biopic sino de una documentada biografía tan humana y sensible que equilibra las cargas entre protagonismo masculino y femenino como harán ellos ayudados por sus esposas a pugnar, en fechas lejanas, por establecer una igualdad salarial para ambos sexos: mejor, para todos, sin distinción de clase, sexo, credo religioso o político. No en vano el filme inicia recordando a Montesquieu, quien ve dos tipos de corrupción: una, la que se produce cuando el pueblo no respeta las leyes; otra, cuando las propias leyes se corrompen, como dice el narrador, el propio Marx, con 25 años de edad, Colonia, 1843un año antes de los Manuscritos económico-filosóficos de 1844, libro clave para entender los orígenes de la teoría económica marxista. Aunque también dará muestras de su inventiva y capacidad literaria cuando al final habla del factor dios o del Dinero[i].

A lo largo del metraje, la historia humana basada en pillaje, saqueo, violencia (la partera de la Historia), destrucción, sangre y muerte. Así, de repente, en ralentí, el bosque de los recolectores de leña se ve invadido por hombres que ahora entran a caballo para imponer su ley, al margen de la oficial, aunque daría igual si esta fuera la operante, como se verá con ciertos episodios que afectarán la estadía de Marx en Francia y que, en breve, lo llevarán a ser expulsado por el primer ministro o rey de Francia o Prusia, según su propio sarcasmo. Sobre los cuerpos indefensos de hombres, mujeres, niños, ancianos caen espadas y garrotes, como en toda democracia que se respete, de los usurpadores de una propiedad que creen suya, aunque en el fondo, no en la práctica, sea colectiva. “El pueblo siente el castigo, pero no ve el crimen”, dice Marx, quien cuando la policía invade la Gaceta Renana con sus pensadores libres adentro señala: “¡Quiero poder luchar golpeando!”, lema vital/existencial relevante. En luchar y golpear, se va a traducir su teoría práctica, su práctica teórica, la que luego derivará en materialismo histórico, por el que se mira al mundo desde abajo, y supone que la Historia es una continuidad de la Naturaleza y la realidad económica la base de la Historia, lo que implica que el resto de realidades, filosofía, política, arte, religión, deporte, dependen de ella; así, también, ideas e instituciones de todo cuño[ii].   Al vivir en sociedad, los hombres deben tener en cuenta formas de trabajo y relaciones laborales o de producción; aquí entran infraestructura y superestructura, fuerzas productivas y relaciones de producción que van a dejarse sugeridas en tanto entrañan, igual que valor de uso y de cambio, motivos para otra historia pues lo que interesa es la interpretación del filme[iii].

En su intención de luchar y golpear, para lograr lo deseado, Marx agrega: “Ya hay bastante hipocresía, estupidez y autoridad brutal”. El filme, con base en un montaje lineal continuo e impecable, con esporádicos cambios de espacio y de tiempo, va ahora a Manchester, Inglaterra. Allí Mary Burns (1821-1863) enfrenta sin miedo al patrón: “¿Diez dedos es todo lo que valemos?”, dice, indignada, frente a sus atropellos. Ella, luego de renunciar a la fábrica textil y de ser cortejada, en los bares bajo/fondo de los “perros irlandeses”, por el “socialista” Fred, es decir, Friedrich Engels, se convertirá en su abnegada esposa y compañera: sin hijo alguno, eso sí[iv].   Ya antes, cuando pretende entrar al bar donde hallará a Mary, alguien lo previene y le dice que en su lugar “lo evitaría”. Pero, ya se sabe que, a veces, el hombre va al encuentro de la desdicha con los ojos abiertos. Entonces, al recibir un puñetazo por el obrero Paddy es herido “de una manera maravillosa”: con la fuerza del amor. De lo que solo es consciente al despertar en manos de su fiel salvadora Mary Burns.

París, julio de 1844. Jenny von Westphalen (1814-1881) discute con Karl Marx y le dice que su mayor defecto es ser “injusto”, con los otros, con ella, e incluso con Arnold Ruge (1802-1880), revolucionario socialista alemán y quien llevaba adelante los Anuarios Franco-Alemanes, a los que se vinculó Marx tras el cierre impuesto por el gobierno de la Gaceta Renana, como se ve en el filme cuando cansado de discutir con los “jóvenes hegelianos”, decide entregarse a la policía bajo el pretexto de pasar unos días en la cárcel. La queja de Jenny tiene que ver con que a pesar de lo mal y tarde que paga, Ruge les hizo posible a ella y a Karl establecerse en París, así fuera temporalmente, como se verá luego. “Ya escucho a mi hermano reaccionario protestar por mi matrimonio con este ateo, judío y socialista que no es capaz de mantener a su familia con sus escritos subversivos”, le dice cuando ambos discuten si ella debe volver un tiempo adonde su familia aristocrática para, eventualmente, recibir una ayuda económica dada la estrechez en que se hallan con su hija. Más tarde, nacerán otras dos y habrán de perder estando muy pequeños otros cuatro hijos.

En un mitin callejero se escucha “la propiedad es un robo”, como dice Pierre Proudhon y en una reunión entre artistas, donde también está Gustave Courbet, pintor del cuadro El origen del mundo, mientras Marx juega ajedrez con Bakunin, éste señala: “Abajo la propiedad, el Rey, el Estado. ¡Viva la anarquía![v]”    En casa de Ruge, Marx y Engels descubren que se habían visto antes en Berlín, como dice Karl, en el Salón de la novelista romántica Bettina von Arnim, quien tras la muerte de su marido Achim se instaló allá mismo donde fue activista de los derechos de la mujer, acción muy ligada también a Jenny y Mary. Engels le confía a Marx haber leído La Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, libro que plantea el tema clave de la creación de la religión por el hombre y no al revés, lo que sirve para desvirtuar el histórico equívoco en torno a una frase que derecha e izquierda han sacado de contexto para su respectivo beneficio: “La religión es el opio del pueblo”. Aquí, en su defensa acude Rossellini, en su libro Un espíritu libre no debe aprender como esclavo, para señalar que en su Introducción a la Crítica de la Filosofía… Marx expresa: “Es el hombre el que crea la religión, y no la religión la que crea al hombre”. […] “La angustia religiosa es, por una parte, la expresión de la angustia real y, por otra, una protesta contra esa angustia real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el calor de un mundo sin corazón, como también el espíritu de las condiciones sociales donde el espíritu se ve excluido. Es el opio del pueblo.” Para Rossellini la transcripción de dicho párrafo en su integridad revela el falseamiento hecho por las fuerzas en pugna e infiere que “Marx no muestra desprecio hacia los hombres; muy al contrario, declara el respeto, la comprensión profunda, la ternura incluso, que el hombre le inspira: solo pretende enseñarle, por su bien, a distinguir los fetiches de las realidades”. ¿Es éste el Marx injusto del que habla Peck[vi]?

La Editorial Claridad, Bs. Aires, 1968, al comienzo de la última frase citada en vez de angustia dice miseria (Wikipedia): “La miseriareligiosa es, al mismo tiempo, la expresión de la miseria real y la protesta contra ella.” Y se une a la frase postrera: “Es el opio del pueblo”, entonces lo que Marx dijo fue que la miseria religiosa es el opio del pueblo o que en una época privada de espíritu la religión es…, si no se saca de contexto la última sentencia, cuya traducción es mejor que la de Paidós en el texto de Rossellini: “La miseriareligiosa es, al mismo tiempo, la expresión de la miseria real y la protesta contra ella. La religión es el sollozo de la criatura oprimida, es el significado real del mundo sin corazón, así como es una época privada de espíritu. Es el opio del pueblo”[vii] [viii].   Mientras tanto, en casa de Ruge y “aunque pague mal”, Engels toma una botella de vino “Chablis, 1839”, como quien evidencia su origen de clase aunque sin soberbia respecto a Marx; ambos entran en el resbaloso mutuo elogio; sobre su investigación del proletariado inglés, Marx le dice: “Nunca he leído algo tan realista ni tan fascinante. En su libro conoce la miseria de los obreros y las esferas superiores de la burguesía”. Y ya antes: “Tiene un conocimiento del mundo obrero nunca visto”. Agrega: “Hasta ahora los filósofos han interpretado al mundo. Pero hay que transformarlo”, según el filme. Una versión más fidedigna, la del filósofo[ix].

En la misma charla se alude a Stirner, Bauer, Feuerbach y demás escritores de la Crítica Crítica. Luego Marx escribirá el texto Crítica de la Crítica Crítica , título sugerido, en el filme, por su esposa Jenny von Westphalen: para Peck es fácil notar que existen las mujeres que piensan, son inteligentes, plasman su saber como los hombres, que ellas no solo se encargan de reproducción o de labores domésticas, como lo pensaba Marx en el ya lejano siglo XIX, lo que con los años causará escozor dentro del Capitalismo, con su estructura patriarcal/machista, su jerarquía androcéntrica, su visión maniquea/sexista. Aquí Marx piensa en el verdadero precio de todo, mientras estudia inglés por consejo de Engels: “El verdadero precio cuesta al hombre que quiere adquirirlo. Es el trabajo duro y el problema. El trabajo y el esfuerzo”. Y añade: “El trabajo y el esfuerzo que puede evitar por sí mismo y el cual puede imponer a las demás personas”, mientras lee al economista clásico inglés David Ricardo, también por recomendación de su colega y mecenas. “El trabajo fue el primer precio, el precio de compra original que se pagó por todas las cosas”, todo dicho en inglés y con lo cual Marx termina su reflexión sobre el economista clásico y uno de los más influyentes junto al padre del utilitarismo, Jeremy Bentham; al autor de La riqueza de las naciones , Adam Smith, texto base para estudiar el proceso de creación y acumulación de la riqueza y por el que se le considera padre de la economía moderna; y al autor del Ensayo sobre el principio de la población , Thomas Malthus, creador de la dudosa tesis según la cual dado su crecimiento geométrico y no aritmético la población está limitada por los medios de subsistencia [x]: contra ella, basta decir que con 267.000 millones de dólares, el 0,3% del PIB mundial hasta 2030, de un porcentaje mucho mayor destinado a las armas y a la guerra, v. gr., podría acabarse con el hambre crónica en el mundo, según la FAO[xi].

Después de que Jenny le confiese a Engels lo que su trabajo teórico aporta al de Marx, aquél le responde: “Es usted una mujer extraordinaria, señora Marx [ Jenny, le dice ella]. Jenny, es usted admirable. Podría haber tenido una vida rica y ociosa, desde su nacimiento rodeada de lujo, de placer y de los de su clase”. Y, para desconcierto de la galantería, ella agrega que de ese modo: “Me escapé del aburrimiento mortal, sí”. El de la burguesía, obvio. Pero, siempre hay que repetir lo obvio, como pensaba Emerson, para que no se olvide. La misma clase que trajo los peores resultados para el desarrollo posterior de la Humanidad, aunque algunos aún solo hablen de sus “aportes” y se les llene la boca, aunque solo sea del aire rancio/viciado por la mentira, el engaño, la traición de mínimos sectores de población que solo produjeron en sus pobres y míseras existencias atraso y no progreso, conservadurismo y no liberalismo, represión y no libertad y hoy, aun así, insisten en ponerle al Capitalismo el mote de Neoliberalismo, cuando se sabe que nunca ha sido, ni es, nuevo ni menos liberal. Como se verá en el epílogo del filme con esa declaración de principios que contiene un fragmento del muy celebrado Manifiesto del Partido Comunista.

De nuevo, Rossellini. En La crisis de la civilización y el papel de la burguesía, de su libro, se remite al Manifiesto del Partido Comunista de 1848, en el que Marx y Engels definen con toda claridad el papel corruptor desempeñado por la burguesía a lo largo de la historia: “…Al llegar al poder, la burguesía destruyó todas las relaciones feudales, patriarcales, idílicas. Acabó sin piedad con los variopintos matices de los vínculos feudales que unían al hombre con sus superiores naturales y no dejó entre hombre y hombre otro lazo que el del mero interés, el frío pago al contado. […] Relegó la dignidad personal a un simple valor de cambio, y como sustitutivo de las innumerables libertades reconocidas por escrito y duramente conquistadas, instauró la libertad única e indiferente del comercio. Sustituyó, en una palabra, la explotación disfrazada con ilusiones religiosas o políticas por la explotación franca, cínica, directa, brutal.” (2001: 92-93) En el filme, al respecto, Jenny le dice a Engels: “No hay felicidad sin rebelión. Rebelión contra el orden imperante, contra el viejo mundo. Eso es lo que creo. Y espero ver que el viejo mundo se derrumbe pronto”. Los dos, no, los tres, Jenny, Fred y Karl, más otros tantos, anuncian que “les quitaremos las bisagras a este viejo mundo”. Marx y Engels descubrieron que el Sistema terminaría por morderse la cola. Y así ha sido, pese a lo que en contrario pudiera decirse. En efecto, Jenny se escapó del aburrimiento mortal de los burgueses. Y vivió/pensó/luchó junto a Marx y a sus hijas, para dejar un mundo distinto, no solo interpretado desde la filosofía/economía política sino, incluso, desde “la pesadumbre de un canto inconcluso”, como de su labor, inspirado en Nazim Hikmet, y no considerando “mi muerte una frustración”, dirá el Che Guevara[xii].

Y mientras Gustave Courbet asegura “hago arte para el pueblo”, Bakunin y Marx juegan ajedrez. Luego, éste tendrá una pesadilla sobre el asesinato con espada de un campesino por un señor feudal y despierta agitado y sudando. Casi sin solución de continuidad, se anuncia un atentado: esta vez, tres tiros contra Friedrich Wilhelm IV, Rey de Prusia. Marx dice que a la burguesía le encanta hablar de libertad, pero que la libertad es para sus miembros: “No para ustedes, como saben”, y mira a sus contertulios. “Y lo sienten en sus carnes todos los días. ¡Todos los días! O sea, el juego no es justo. Eso es claro. Las cartas están marcadas”. Y remata: “¿Qué error cometen los reformadores como Proudhon, al considerar la igualdad salarial para todos objetivo de la revolución social?” Y subraya que los burgueses sueñan mejorar un sistema que produce miseria, pero no para cambiarlo en principio. Para el coro de los Justos Proudhon es un gran hombre: “Pero no un gran economista”, ríe Marx. A éste, lo expulsa de Francia el Premier Guizot. Debe partir en 24 horas con su mujer y su hijita. Y vender todo. “Expulsados Bakunin, Hess, incluso Ruge”, apunta. Y Jenny espera otra hija.

Mientras, Engels regresa a Manchester. Allí tiene un choque con el padre, reducido a la frase clasista: “¿Tu nombre vinculado a Marx?”. La represión filial, por reacción, afecta la emocionalidad de Fred derivada del control psico/político social que ejerce el Sistema. El mercado hiper/consumista no permite la lentitud, ni siquiera la opción de que se dé, al estar signado por el vértigo de una artificiosa necesidad que hace al comprador presa fácil del utilitarismo. Lo que va de la mano con la doble ecuación de Kundera en La lentitud: “El grado de lentitud es directamente proporcional a la intensidad de la memoria; el grado de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido”[xiii].   La liga de los Justos. Bruselas, invierno 1845. Marx logra evitar el desahucio, gracias a Engels, y regresa a Londres para unirse a él y a la Liga. Londres, feb 1846. Karl Marx y Thomas Naylor, bromean, se satirizan, pero no concuerdan sobre la explotación infantil en la fábrica del segundo. Marx esgrime: “Lo que usted llama beneficio, yo, explotación”. Bruselas, 30 mar 1846. “Amor, felicidad… ¡El reino de Cristo en la Tierra!”, le refuta al ingenuo Weitling, quien habla de dar todo el poder al obrero, para “establecer una armonía universal”, tipo New Age in the Old World, pensaría el judío-moro. “¡La ignorancia nunca fue útil a nadie!”, le grita a ese ser embebido de un mesianismo cursi, antes que de un sensato romanticismo.

“La crítica devora todo lo que existe y cuando ya no quede nada se devorará a sí misma”, le sentencia Weitling más con ánimo de sobresalir, como pavoneándose, que si tuviera razón. El comisionado de dicha Liga, les pide a Marx y a Engels, tras larga deliberación, afiliarse formalmente, ayudarla a organizar de nuevo y contribuir a desarrollar un nuevo programa que finalmente será discutido por todos los miembros. Así, están invitados al Congreso de Otoño. Bruselas, Hotel Bellevue, mayo 1846.  Proudhon les entrega a Marx/Engels su obra La filosofía de la miseria; con el tiempo, Marx le devolverá La miseria de la filosofía, que en el filme aparece luego de una serie de fundidos encadenados que muestra a los socios del futuro Manifiesto Comunista en sus constantes y arduas sesiones de estudio y de escritura. Londres, Hotel Red Lions, noviembre 1847. Congreso de la Liga de los Justos. A ambos se les notifica que solo puede haber un delegado y que debe estar acreditado. “No hemos venido hasta aquí solo para mirar”, le dice Marx al emisario y Engels le exige que haya una votación. “Perderán”, replica el arrogante joven, esa especie de pleonasmo cuando se habla de un ejemplar de la juventud, enfermedad que no tanto se cura con los años como con los daños: o con los errores, para evitar pedradas virtuales aquí detrás de la pantalla del pc. Finalmente, Engels es aceptado, por mayoría simple, como representante de Bruselas.

“La lágrimas no dan poder. El poder no derrama lágrimas”, dice Engels a quienes reclaman bondad, dulzura, y demás almíbares reparadores efímeros: no vanos sino poco prácticos de cara a la perversidad del Poder. “La burguesía no te muestra delicadeza, y no la vencerás con amabilidad”, asegura a una multitud ávida de cambios no violentos y no, como son, rudos, al modo habitual del eterno viejo/nuevo orden mundial, siempre tan pomposo como etéreo. Cuando surge el cori/feo Todos los hombres son hermanos, pregunta: “¿La burguesía y los obreros son hermanos?”. Ante el obvio: “No”, la masa entra en receso verbal: “Son enemigos”, agrega. Hay que saber por qué se han reunido: si por una idea abstracta; una razón sentimental; o un objetivo concreto. “El antagonismo entre el proletariado y la burguesía solo puede conducir a una revolución total y mientras existan clases sociales la última palabra de la ciencia social siempre será, como dijo George Sand, la lucha o la muerte. La lucha sangrienta o la nada”. Una frase resume lo que no solo ha sido la I Revolución Industrial, Vapor/Fábricas textiles, sino las otras tres (II: Carbón/Hierro/Acero; III: Microelectrónica; IV: IA): “La revolución industrial de hoy ha creado la esclavitud moderna”, lo cual indica que ya son cuatro o igual una sola que no ha cambiado para nada el orden-natural-más-bien-artificial de las cosas: gatopardismo puro. El de la eterna petición de cambio, el que pregona que todo cambie para que todo siga igual.

Ese esclavo que surge es el proletariado; hoy, el asalariado: esclavos que al liberarse liberarán a la Humanidad. Pero dicha libertad no baja al Pueblo sino que este tiene que lucharla desde abajo, como creía Marx. La que en el contexto del filme tiene un nombre, al que de manera sesgada, cruel y desvirtuadora, ha venido persiguiendo EE.UU: Comunismo. Por eso Engels propone cambiar Todos los hombres son hermanos, en tanto débil, por Proletarios de todos los países, ¡únanse!, como corresponde a un ideal anclado no en el deseo sino en la acción del deseo, en lo que al cabo consiste la libertad: y así surgió la Liga ComunistaOstende, 1848. Jenny y Mary hablan en la playa sobre tener hijos, la necesidad de permanecer pobres para seguir luchando. Al final, cuando Mary se ha burlado de Fred como futuro padre de sus hijos, le suelta a Jenny: “Quizás con Lizzy; mi hermana tal vez le dé unos. Los pide ya”. Así le suelta una bomba pionera de la liberación femenina: ya es hora de sacudirse, parece decirle una a otra. Escribir La miseria de la filosofía fue bueno, le dice Engels a Marx: ahora se necesita un Manifiesto Comunista. Ante la mira común de descansar, el primero le propone: “Seremos buenos burgueses. Yo en Barmen con mi madre y tú en Trier con diez niños”. Por instantes, Marx pensó que el asunto iba en serio.

El fantasma del comunismo persigue a Europa. Papa y Zar, Metternich y Guizot, radicales y poli-espías alemanes, se unen en sagrada alianza para exorcizarlo. Marx cree que ya es hora de que los comunistas publiquen sus opiniones, objetivos y tendencias y respondan al cuento del fantasma del comunismo con un manifiesto de Partido. Lo que sigue, más que la pantalla, llena los corazones libertarios: “La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases. La sociedad se divide cada vez más en dos campos antagónicos, en dos grandes clases diametralmente opuestas: la burguesía y el proletariado. La burguesía ha hecho de la dignidad un simple valor de cambio. Ha sustituido las numerosas libertades escrituradas y adquiridas por la única y desalmada libertad de comercio y la ley de lucro. La burguesía desgarró el velo del emocionante sentimentalismo que envolvía las relaciones familiares y las redujo a frías relaciones de dinero.   Ha sofocado el sagrado embeleso de la ilusión piadosa en las aguas heladas del cálculo egoísta.   Las crisis comerciales con su recurrencia periódica cuestionan cada vez más la existencia de toda la sociedad burguesa. La necesidad de dar una continua expansión de venta para sus productos se persigue por todo el globo terráqueo. Se desarrolla así una burguesía de comercio general y así una dependencia general de las naciones entre sí. La burguesía moderna es similar a un mago cuyas fuerzas diabólicas que él había conjurado están ahora fuera de su control. Las armas de que se sirvió la burguesía para derribar al feudalismo se vuelven ahora contra la propia burguesía”. Manifiesto del Partido Comunista.1848.

La Revolución de 1848, estalla un mes más tarde. Moviliza a toda Europa occidental y derriba las viejas formas de propiedad. De tales ruinas surgen los movimientos obreros. El Manifiesto del aún no existente PC se traduce en todo el mundo y se reimprime hasta hoy. Pese a enfermedad y privaciones, Marx escribe en su exilio inglés, con ayuda de Jenny y de Fred y hasta el ocaso su obra/nuez El Capital. Una gigante, objeto de críticas en constante devenir. Luego, la foto histórica de Mary y Fred, de Jenny y Karl, se escucha a Bob Dylan en No Direction Home y se ve un muy estudiado collage de fotos junto a imágenes del racismo, Che, Nikita (“mariquita, lo que se da no se quita”) (15) y JFK, el Muro de Berlín, Mobutu, Lumumba, la bomba atómica, los tanques sobre Praga, Allende resistiendo en La Moneda a la componenda gringa, los padres del (falso) Neoliberalismo (pues ni nuevo ni liberal) Reagan y Thatcher, Mandela, con los brazos arriba, como amenazado por F. de Klerk, la Bolsa de NY, con sus pornográficos puntos negros de desigualdad/especulación.

Para concluir, hay que fomentar/estimular el diálogo intertextual crítico en prensa/literatura del país para que haya un diálogo mayor, mejor y de adultos intelectuales, no de menores, entre sus habitantes: en el filme, no hay competencia sino cooperación entre Marx y Engels, con la estrecha complicidad de Jenny y Mary. Innegable el aporte del filme, desde la perspectiva histórica marxista/hegeliana al fijar una igualdad salarial para todos; tener clara la pelea contra la intolerancia, la violencia, la corrupción de doble cuño: desde la población y desde las propias leyes de políticos y legisladores. Mediante montaje lineal y paralelo y flujos tempo-espaciales, se describe una historia de pillaje, abuso de autoridad y corrupción, frente a la cual cabe resistir y golpear de continuo a las estructuras caducas y viciadas, lo que se traducirá en teoría práctica y viceversa, al cabo materialismo histórico. Evidente énfasis de los guionistas en el injusto Marx, proyección que contrasta con la preocupación y el interés manifiesto del revolucionario por la mudanza y mejora societal, en la que lo esencial es el hombre, y el avance por la dialéctica lucha, hoy locha[xiv], de clases[xv].   Más, si se considera el buenazo, humorista, generoso, Marx de August Diehl, quien de paso transmite la vitalidad orgánica, la tempestad creadora y el impulso bio(po)ético del ser que, junto a Engels, dará un vuelco a la ciencia social para luego tantear un cambio radical concreto: sin importar la visión maniquea que hoy pueda tenerse de él/ellos[xvi] .   Que nadie busque el típico biopic épico/grandilocuente/apócrifo del tipo Lincoln, de Spielberg, porque no lo encontrará: en su lugar, la biografía del pleito decidido contra capitalismo, sociedad de mercado, librecambismo, especulación, plusvalía, private benefit: el que convierte las fuerzas de producción en fuerzas de destrucción; el afán por recuperar la felicidad o la más humana alegría; el alegato por que crezca la valoración del mundo humano en relación directa con la desvalorización del mundo de las cosas o que al menos este, del que se debe dudar siempre, no vuelva a estar por encima del de las personas. Y en el que la realización del trabajo no implique nunca más la desrrealización del trabajador, según lo pensaba Marx, así fuera desde su óptica un tanto eurocentrista, por el bien de la Humanidad[xvii].

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FICHA TÉCNICATítulo original: Der Jung Karl Marx/ Le Jeune Karl Marx. País: Alemania/Francia/Bélgica. Año: 2017. Formato: 35 mm: color; 112 min. Estreno en Alemania: 2/mar/2017. Dir.: Raoul Peck. Guion: Pascal Bonitzer/Pierre Hodgson/Raoul Peck. Mús.: Aleksey Aygi. Fot.: Kolja Brandt. Mon.: Frédérick Broos. Género: Drama/Biografía/Historia (Siglo XIX). Int.: August Diehl (Karl Marx); Stefan Konarske (Friedrich Engels); Vicky Krieps (Jenny von Westphalen); Olivier Gourmet (Pierre Proudhon); Hanna Steele (Mary Burns); Stephen Hogan (Thomas Naylor); Aran Bertetto (Paddy). Prod.: Agat Films & Cie./Velvet Film/Rohfilm/Artémis Productions. Distribución: Neue Visionen Filmverleih. Enlace del filme: https://ok.ru/video/362585721478

Notas:

[i] Marx, Karl. Manuscritos económico-filosóficos de 1844, Grijalbo, México, 1968, 1ª Edición, 160 pp.: 153 a 160. La expresión factor Dios es del Nobel José Saramago, como se ve en el siguiente enlace :https://elpais.com/diario/2001/09/18/opinion/1000764007_850215.html

Lo único que se le criticaría a Saramago es su ingenua versión sobre las Torres Gemelas atacadas por “terroristas relacionados con el integrismo islámico”, toda vez que cada día es más evidente que se trató de un auto atentado hecho desde adentro, con artefactos nucleares colocados en ambos edificios a fin de implosionarlos y sin el (falso) ataque al Pentágono: http://astillasderealidad.blogspot.com.co/2014/07/rusia-presenta-evidencias-de-que-el-11.html

[ii] Ya no en materialismo dialéctico, la explicación del desarrollo y evolución de la realidad total y dentro del cual la Naturaleza se halla sometida a un proceso constante de reforma en el que, por lo mismo, no cesan de surgir fenómenos por completo nuevos.

[iii] No obstante, en aras de una mayor comprensión de la filosofía marxista y del método, que no dogma, como lo ha querido ver el capitalismo a lo largo de la historia para desprestigiarlo, se definen algunos términos: infraestructura: lo que está en la base, la economía, y sostiene a lo demás; superestructura: relativa a ideas políticas, sociales, jurídicas, religiosas, estéticas, o sea, la ideología, y mediante la cual se busca justificar y mantener el contrato social y la estructura económica; fuerzas productivas: bienes, técnicas, actividades, creaciones humanas que intervienen y facilitan la producción en fábricas, talleres, oficinas; relaciones de producción: las relativas a la división social del trabajo, en la que los capitalistas detentan los medios de producción y los obreros son dueños, apenas, de su fuerza, habilidades y capacidades, de modo que mientras los primeros obtienen la ganancia, los segundos la han creado con su sudor y esfuerzo; valor de uso: características, por virtudes, de un bien/producto para satisfacer una necesidad humana; valor de cambio o mercancía: el precio, no el valor real, que bienes, objetos o actividades, servicios, adquieren en el mercado de la sociedad librecambista, especulativa. El mejor/peor ejemplo de esto es el salario que recibe un obrero por su trabajo y que genera la plusvalía: la diferencia entre el valor creado por él y el salario que, sin su consentimiento, recibe. Efecto de la plusvalía es la conversión del obrero en esclavo inconsciente o en enfermo mental: alienado.

[iv] Esto en el filme es válido como ficción, para dar relevancia a ciertos hechos. Pero, en la realidad, para Michael Heinrich, biógrafo de Marx en Karl Marx y el nacimiento de la sociedad moderna, no se sabe cómo ni cuándo Fred Engels encontró a Mary Burns (no se conoce siquiera una foto suya); la historia, en el filme, según la cual el padre de aquél era co-propietario de una fábrica en Manchester es inventada pues vivió toda su vida en Alemania; por el cierre de la Rheinische Zeitung Gaceta Renana nadie fue preso; dicha publicación fue fundada y financiada por la burguesía liberal en Renania, concretamente en Colonia, ene/1842: en tanto no era un periódico católico, el Estado prusiano, que era protestante, “tenía cierta simpatía por la publicación”; en esa época, 1842/43, Marx también era liberal, no comunista, así que no era opositor al Estado prusiano; cuando, en el filme, encuentra a Proudhon por primera vez en 1844, él ya lo critica con argumentos que, en la realidad, serán usados apenas en 1847 en Miseria de la filosofía; al inicio de 1844 Marx realmente admiraba a Proudhon porque entonces éste tenía un mayor dominio de la teoría económica: “Antes de ser capaz de criticar a Proudhon, Marx tuvo que aprender mucho con él”, dice Heinrich. Por último, no es cierto que Marx y Engels se hayan conocido en Berlín, en casa de Bettina von Arnim, por cuanto Marx dejó Berlín en abr/1841 y Engels llegó allí apenas en septiembre: “El asunto importante es que en 1841 el comunismo no era siquiera una cuestión para ellos”, remata el biógrafo M. Heinrich. https://blogdaboitempo.com.br/2018/01/18/verdades-e-mitos-sobre-o-filme-o-jovem-karl-marx-de-raoul-peck/ “Perros irlandeses”: llamados así por los ingleses en su infinita impotencia para liberarse de su ancestral influencia cultural e idiomática y a los que, con el tiempo, les van a arrebatar su nacionalidad y su lengua para obligarlos a hablar/escribir en inglés y hacerlos ingleses por decreto tácito, como se puede inferir de las palabras del escritor keniano Ngũgĩ wa Thiong’o en África, escritura y emancipaciónhttps://www.youtube.com/watch?v=Z5ifyjAmovY

[v] Como lo va a hacer, de forma serena, Bartolomeo Vanzetti, tras el juicio a todas luces arbitrario e ilegal en el que fue llevado a la silla eléctrica junto a su entrañable compañero Nicola Sacco, en el epílogo del filme Sacco y Vanzetti (1971), de Giuliano Montaldo. https://www.youtube.com/watch?v=PdhIMUVfpPM

[vi] Rossellini, Roberto. Un espíritu libre no debe aprender como esclavo, Paidós, Barcelona, 2001, 165 pp.: 98-99. Las negrillas son del autor de este texto.

[vii] Wikipedia: en Crítica de la filosofía del derecho de Hegel. Las negrillas son mías.

[viii] Para Kundera, el crítico es un “descubridor de descubrimientos”. Espero, el mío no me traiga problemas ni sea tildado por la miseria de la religión un miserable traidor, por aquello de traductor de traductores, traidor de traidores. Aunque luego se me ocurrió buscar el original alemán, para saber si la voz usada es Angst/Angustia o Elend/Miseria: “Religiöses Elend ist gleichzeitig Ausdruck von wirklichem Elend und Protest dagegen”: “ La miseria religiosa es al mismo tiempo una expresión de verdadera miseria y protesta contra ella”, traducción similar a la de Claridad y diferente a la de Paidós, tal como dice en fuentes que cito para quien aún pudiera desconfiar de este humilde traductor/descubridor, já. https://www.heise.de/forum/Telepolis/Kommentare/Wie-Liberale-und-Linke-den-Saekularismus-verraten/Opium-des-Volks-Marx-Opium-fuer-s-Volk-Lenin/posting-24075205/show/http://www.mlwerke.de/me/me01/me01_378.htm

[ix] En efecto, la del filósofo político Boaventura de Sousa Santos: proviene de la Tese Onze contra Feuerbach, escrita por Marx en 1845 luego de los citados Manuscritos de 1844: “Na célebre tese onze, a mais conhecida de todas, declara: ‘Os filósofos apenas interpretaram o mundo de diferentes maneiras; o que importa es transformá-lo’.” (A ideología alem ã , p. 535) Es decir: “En la célebre tesis once, la más conocida de todas, declara: ‘Los filósofos solo interpretaron el mundo de diferentes maneras; lo que importa es transformarlo’.” Traducción mejor que la del filme, porque el pero es una conjunción adversativa para oposición o limitación, mientras lo que importa es per se expresión positiva, máxime por estar junto a: es transformarlo . (Tradujo: LCMS): https://blogdaboitempo.com.br/2018/01/09/boaventura-a-nova-tese-onze-de-marx/

[x]  https://www.elespectador.com/noticias/cultura/thomas-robert-malthus-reducir-la-humanidad-por-una-perversa-articulo-728462

[xi]  http://www.abc.es/natural-desarrollorural/20150713/abci-hambre-cero-201507131150.html

[xii] En su casa de La Cabaña, La Habana, Cuba, donde hoy los que desvirtúan la historia, desprestigian a los grandes seres humanos, deciden sobre sus vidas y piensan que allí vivió un asesino, sin revisar siquiera que él no dirigió los tribunales que decidían la suerte de los traidores a la Revolución, como sostiene el antiguo dirigente Oscar Fernández Mel en el documental de Paco Ignacio Taibo II para Netflix sobre el médico argentino/cubano/latinoamericano, figura esa suerte de epitafio del Che: “Desde ahora no consideraría mi muerte una frustración, apenas, como Hikmet: solo llevaré a la tumba la pesadumbre de un canto inconcluso. Che”.

[xiii] Kundera, Milan. La lentitud, Tusquets, Barcelona, 1995, 1ª Edición, 168 pp.: 48.

[xiv] Y se dice locha en broma y en serio: en broma porque hoy se ve una juventud desideologizada; en serio, porque esa desideologización es un producto muy estudiado del Sistema con la manipulación de la prensa y de la publicidad que incita al comercio de todo tipo, por la propaganda que lleva la polarización, por la sociedad volcada al hiperconsumismo bajo engaños como ascenso social, éxito, competitividad, todo basado en el factor Dios.

[xv]  http://www.diarionorte.com/article/77845/fidel-castro-enfadado-por-final-de-la-crisis-nikita-mariquita-

[xvi] Algo que deriva de ese maniqueísmo es el concepto de fama: la que siempre miente porque no es una opción personal sino una imposición exógena, la que no deja otra salida que soportarla: para mal, jamás para bien. Algo que deriva de ese maniqueísmo es el concepto de fama: la que siempre miente porque no es una opción personal sino una imposición exógena, la que no deja otra salida que soportarla: para mal, jamás para bien.

[xvii] Marx se pregunta sobre la alienación por el trabajo en sus Manuscritos económico-filosóficos de 1844 (p. 78): ¿…en qué consiste, entonces, la enajenación del trabajo? En primer lugar, en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, algo que no forma parte de su esencia, en que, por tanto, el obrero no se afirma, sino que se niega en su trabajo, no se siente bien, sino a disgusto; no desarrolla sus libres energías físicas y espirituales, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por tanto el obrero sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en este se siente fuera de sí. Cuando trabaja no es él, y solo recobra su personalidad cuando deja de trabajar. No trabaja, por tanto, voluntariamente, sino a la fuerza, su trabajo es un trabajo forzado . No representa, por tanto, la satisfacción de una necesidad, sino que es, simplemente, un medio para satisfacer necesidades extrañas a él. El carácter extraño del trabajo que realiza se manifiesta en toda su pureza en el hecho de que el trabajador huye del trabajo como de la peste, en cuanto cesa la coacción física, o cualquiera otra que constriñe a realizarlo. El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de autosacrificio, de mortificación. En definitiva, la exterioridad del trabajo para el obrero se revela en el hecho de que no es algo propio suyo, sino de otro, de que no le pertenece a él y de que él mismo, en el trabajo, no se pertenece a sí mismo, sino que pertenece a otro. Lo mismo que en la religión la actividad propia de la fantasía humana, del cerebro y el corazón humanos, obra con independencia del individuo y sobre él, es decir, como una actividad ajena, divina o demoniaca, la actividad del obrero no es tampoco su propia actividad. Pertenece a otro y representa la pérdida de sí mismo.

Tomado de Rebelión. 

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