RIDÍCULAS AMENAZAS, DE LOS MISERABLES AFECTADOS. Por: Camilo Salazar Ortega.

0
Fotografía: Enrique Ramírez

Por: Camilo Salazar Ortega.

Nada extraño resultan las pancartas y la amenaza de judicialización  contra la Minga y su dirigencia, por  sectores históricamente reaccionarios, representados en  CAMACOL, FENALCO, LA CAMARA DE COMERCIO, en donde se dan cita el odio hacia  aquellos que no se dejan someter; que no permiten ser subordinados por el poder económico y político que en este país,  se levanta con espurios métodos, teñidos por la explotación, la violencia, la mentira, el engaño, la falsedad, el despojo, en manos de estos, que no resisten que un pueblo valiente les afecte sus ganancias.  Para estos, no hay  historia, para estos personajes, la tragedia de millones de colombianos  empobrecidos,   no cuenta, su voz tiene que ser callada, utilizando cualquier método.

Hipócritamente invocan el  derecho al que han recurrido, como lo han hecho con la violencia, para sostener sus privilegios.  Por eso promueven el  uso de la fuerza de las armas del Estado,  para arrasar la acción, rebelde e irreverente del pueblo Nasa y de los campesinos que se sostienen en la vía. Haciendo uso de sus métodos fascistas,  recurren a la estigmatización, con letreros y pancartas contra la Minga Indígena, Campesina y Popular, método nada nuevo  en estas huestes que hacen suyos las formas de la mentira, al mejor estilo del Ministro de propaganda Nazi Joseph Goebbels, y copiada a la perfección por los defensores de estos repudiables gremios, el senador  Álvaro Uribe y su partido  Centro Democrático.  Pero bien equivocados que están, no conocen absolutamente nada de la dignidad y valor de los hijos de JUAN TAMA Y MANUEL QUINTIN LAME.  No se han enterado de lo que significa la  dignidad, tan  ausente, en  estos arribistas de FENALCO, CAMACOL Y LA CAMARA DE COMERCIO, y que le sobra a los  NASA.  

Sepan que desde la invasión española este pueblo,  jamás ha sido doblegado.  Esta gente,  nunca ha sido subyugada, pese al exterminio al que ha sido sometida en la conquista, después en la colonia, la república y hasta hoy.   No  pudo la muerte que rondaba  sus propios territorios, por las acciones  de guerra,  tanto  del  Estado, como de la guerrilla;  olvidan la forma en que  los actores armados fueron expulsados de su entorno, recurriendo a la resistencia civil, decisión que les costó el sacrificio de varios comuneros. Si han fracasado todos los intentos de doblegarlos, incluido  el terror del  paramilitarismo, como expresión patrocinada e impulsada, precisamente para atemorizar la voz de este respetable, integro, e insumiso pueblo, menos lo podrán hacer  las amenazas de ridículas denuncias y el señalamiento fascista de estos gremios,  que tendrán que esperar hasta cuando los NASA decidan  suspender la  Minga, junto a sus hermanos campesinos que se levantan con el misma fuerza, en las indomables tierras del Cauca, porque lo que se pelea en esa tierra, para nada tiene contenido particular como lo quieren hacer ver.  Lo contrario, la  avaricia del bolsillo y de la acumulación, esta es en estos gremios. 

La grandeza está en los pueblos que exigen respeto a la tierra, el agua, el aire, a “la vida de todos” amenazada por el modelo depredador de la naturaleza, implantado por  élites nacionales y extranjeras,  desconociendo el derecho a la consulta previa.  La integridad, la tienen estos pueblos que se pelean por sostener la producción alimentaria con destino a la ciudad y el campo.  El honor,  es de estos valientes  insurrectos de la vía, que cuestionan la concentración del 80% de la tierra en tan solo 1% de propietarios,  los que confrontan el Plan de Desarrollo de Duque que profundiza la inequidad, el extractivismo y la pobreza.

La dignidad, es de  los rebeldes que llaman a cumplir la palabra empeñada en la paz, porque nadie más que ellos, han sufrido las crueldades de la guerra.

Dejar respuesta