SANTRICH. ¡No te mueras! Por: Zabier Hernández Buelvas.

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Dibujo de Santrich en su carta de despedida.

Zeuxis, como lo llamábamos cuando militamos en la JUCO del Atlántico a finales de la década del 80 y cuando aún vivía el verdadero  Santrich, este también, Pintor, bohemio, humilde  y gran persona. Santrich el de ahora, el ex combatiente,  es un hombre de decisiones, generoso y casi científico, pero de medidas radicales. Y la que ha tomado ahora lo llevara a la muerte.

Sé que esta invocación no será atendida. ¿Quién soy yo para hacer reversar esta decisión  profundamente ética de un camarada y compañero que sabe su lugar en la lucha y lo expresa sin ambages? Pero debo decirlo antes que ocurra lo indeseable. ¡Santrich no te mueras! Había venido pensando esto desde el segundo día que iniciaste la huelga de hambre y no he dejado de pensar en ello. Existimos muchos y muchas que no queremos que te mueras. Y al afirmar esto, saltan de la profundidad del mar de reflexiones las preguntas. ¿Merece  esta burguesía mentirosa y criminal esta lección que amerita tal sacrificio?, ¿Merece este país adormecido tal desenlace?  E incluso, ¿Merece este pueblo excluido y vilipendiado por el que tanto has luchado, pero sin conciencia, este sacrificio?

Santrich, debo decírtelo, antes que cierres tus ojos ante tanta injusticia. Este tiempo, ni estos poderes ni este pueblo merecen  tu muerte. Un pueblo que no valora la paz, que no lucha por ella y que deja en manos de los corruptos y de sus propios verdugos el destino del país, no valorará tu muerte. Claro, serás un mártir para una gran minoría consciente, serás ejemplo histórico de una lucha antigua, épica, que dará frutos pero con sus líderes, dirigentes y pensadores vivos, sin regalarle nada a quienes esperan como buitres sonrientes que tu cuerpo repose en la tierra, sin tu presencia física incomoda y tu mirada de ciego amenazante de las consciencias retorcidas de un fiscal y un establecimiento obtuso ante la necesidad de la democracia y la justicia social.

Y no es que no te entienda. Creo entenderte cuando escribiste “Quiero decirte a ti, papá, mamá, a mi familia toda, que los abrazo con los brazos del alma, con la alegría plena de haber vivido de manera extensa, profunda, intensa y, como cosecha que germina, decido feliz porque he procurado dar lo mejor de mi alma”. Tus cartas han sido un aprendizaje. Una combinación holística del pensamiento aristotélico con el pensamiento  ancestral Kowi.  Para Aristóteles, “la virtud, es la disposición que resulta de los mejores movimientos del alma, y es también la fuente de las mejores acciones y pasiones de esta. Es por tanto, ese modo de ser que nos hace capaces de realizar los mejores actos y que nos dispone lo mejor posible a un mejor bien u obrar, que está acorde con la recta razón”

Nunca he hecho huelga de hambre, me negué siempre a participar de ellas, no la considero una forma de lucha que ayude a avanzar ni a debilitar las posiciones de la extrema derecha. En esencia es facilitarles a los enemigos de la paz el camino de vuelta a  la guerra. Te soy franco como sé que lo eres contigo y con el país.  Tal vez estoy de acuerdo con el camarada German Cobo que en Cali en estos días en una reunión expresó  que “un revolucionario tiene la obligación de clase de luchar hasta el final” Respeto tu decisión pero no la comparto. Pero al mismo tiempo mi solidaridad y la confianza en tu inocencia es total y sin fisuras.

¡Santrich no te mueras! Con la misma virtud de la rectitud, razón y ética que te asiste, con la invocación de la fuerza y que te da Nawi (tigre que habita la sierra), con la protección que te dan Xate Moudlkwexshe y Xate Kuchawituwounwa, levántate y lucha con nosotros, hazlo por los miles de excombatientes de base que te siguen y respetan,  hazlo por las 50 mil personas que votaron por el nuevo proyecto político que impulsan, hazlo por los humanistas y decentes de este país que somos más, hazlo por la izquierda que no desfallece y sigue buscando los caminos de la unidad, hazlo e iremos hacia la victoria de la paz sobre la guerra, de la verdad sobre la mentira  y ante todo de la vida sobre la muerte.

¡Santrich no te mueras!, hay mucho que dar, por luchar y ganar, el proceso de paz te necesita.

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