SIMÓN TRINIDAD O LAS CAUSAS DEL CONFLICTO COLOMBIANO. Por: Sofía De La Hoz Terán.

0

Por: Sofía De La Hoz Terán.

De víctimas, victimarios, persecuciones y ausencias, ha estado saturada la realidad colombiana que está buscando buenos caminos para andar a través de la implementación de los acuerdos de paz negociados en la Habana, estos se han propuesto poner en el centro a las víctimas; en medio de esta realidad retoman fuerza como ecos inagotables nombres como el de Simón Trinidad por lo que significan no solo como personas, como seres humanos, sino por los procesos históricos que sus vidas cuentan, este hombre que ingresó a la guerrilla según muchos de manera inexplicable, no solo porque era en ese momento era gerente del banco del Comercio en Valledupar, sino porque su origen familiar lo evidenció siempre como perteneciente a los estratos altos, hijo del ex senador y ex ministro de agricultura Juvenal Ovidio Palmera Baquero, egresado de la universidad Jorge Tadeo Lozano , ingresó a la insurgencia porque como muchos de los colombios que entusiastas y esperanzados vieron en la década de los 80s en el proyecto de la Unión Patriótica una alternativa legal y válida para construir socialmente un país más justo, fueron a su vez testigos y víctimas del horror ante el exterminio que contra este movimiento comenzó a fraguarse, al tiempo que sus victorias electorales les dieron escaños en la cámara de representantes, alcaldías y concejos como resultado de la identificación de las mayorías con sus planteamientos.

Trinidad, al enterarse de que su nombre hacía parte de una lista de líderes amenazados de muerte descartó el refugiarse en otro país al ver asesinados a muchos de sus mejores amigos como a Marcos Sánchez Castellón, líder social del Caribe Colombiano asesinado en Santa Martha el 4 de agosto de 1987 y a Jaime Pardo Leal destacado líder sindical, primer presidente de ASONAL Judicial, a quien muchos daban como seguro presidente de Colombia por el apoyo popular que había alcanzado, con quien justo el día en que este fue asesinado, 11 de octubre de 1987 tenían una reunión, debido a estos hechos sintió que irse era una forma de huir y se declaró incapaz de esto, en consecuencia se va a la Sierra Nevada de Santa Martha separándose de su esposa y sus hijos para resguardarles la vida y desde el año 1987 hasta el 2004 estuvo dedicado, acorde a su vocación de profesor a brindar educación y formación a los insurgentes en diferentes áreas como geografía e historia, este hombre amante e impulsor del arte, fundador de un grupo de teatro experimental en su ciudad de origen, organizador de ciclos de cine, conocido además por su gran generosidad del que se cuentan historias al respecto incluso en vallenatos de Diomedes Díaz, se convirtió entonces en guerrillero, toda esta historia hace parte de la verdad histórica que como país necesitamos conocer, porque nos habla desde la vida de seres de carne y hueso de los porqués del conflicto colombiano y la necesidad de trabajar en la llamada no repetición.

Lo que vino después es más conocido por todos, fue extraditado a los Estados Unidos en forma irregular, ilegal, a través de un pedido que se realizó con una solicitud elaborada después de su captura, una extradición política.

Simón Trinidad quien hace pocos días cumplió 67 años, se encuentra desde hace 13 años encarcelado, se encuentra en Estados Unidos desde hace 12 años recluido, acusado por delitos que no cometió, enfrentó dos juicios, el primero fue anulado porque los jurados al escucharle contar él porque del origen del conflicto, la historia del genocidio contra la U.P, las masacres a líderes sociales, sindicalistas y líderes políticos se declararon impedidos para pronunciare, como consecuencia en el segundo juicio le prohibieron hablar de las causas del conflicto colombiano y fue condenado por una serie de absurdos supuestos y montajes ramplones que se encuentran descritos en el libro “El Hombre de Hierro”.

En este momento, que bien le haría a esta sociedad y a este proceso de implementación de los acuerdos que una voz como la de Trinidad contara la verdad ante la Justicia especial para la Paz(JEP), aportando mucho más a la construcción de paz que hoy se busca y que requiere de la mayor generosidad, que mejor que conocer la verdad de la boca de todos los protagonistas posibles, que mejor que hombres como Simón Trinidad puedan estar inmersos en el proceso de verdad, callarle justificando su ausencia, a través de la legitimación de una extradición política, lejos de aportar a la justicia le restan de manera ramplona e inconsecuente a un proceso que como se ha dicho a todas voces busca el mayor beneficio posible de las víctimas, en consecuencia a esto su presencia se hace indispensable para la reparación de estas, para el esclarecimiento de la verdad y la No repetición, temas todos indispensables de abordar y construir, esto si lo que se quiere es minimizar la impunidad y los riesgos de una nueva etapa de guerra.

Dejar respuesta